Un nuevo ascenso del mago Pina

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Enrique Pina es un hombre hecho a sí mismo. Murciano de Archena, iba para figura, pero una grave lesión, cuando jugaba en el Mérida, truncó su carrera. Valiente, innovador y emprendedor, se dedicó a la intermediación y representación de jugadores. Sus mejores intervenciones, los traspasos de Iván Helguera al Roma, Turu Flores al Deportivo o Saviola al Barcelona. Pero dio un paso más. Fundó un pequeño equipo en la regional murciana al cual, en apenas cuatro años, logró colocar nada menos que en Segunda: el Ciudad de Murcia.
Pero la incomprensión mediática y el carisma del Murcia le desanimó... Bueno no del todo. Apostó por el Granada, un equipo endeudado hasta las orejas y con una afición cansada de estar cansada. Un acuerdo con Gino Pozzo, dueño del Udinese, su optimismo natural y acertar con los jugadores (once cedidos del equipo italiano) y con ese genio de la estrategia llamado Fabri en el banquillo devolvió la ilusión a la ciudad. "El Granada es un sentimiento". Lo dice Pina de corazón.



