Sobre el viajecito de Ramos
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Hace unos días, en plena Semana Santa, informamos en estas páginas del viaje de Sergio Ramos a Milán para hacer unas compras. Supimos también que ese día comió precisamente en el restaurante de la familia Maldini, la Osteria del Corso. Lo que hemos sabido ahora es que el viajecito de Ramos coincide en el tiempo con la proposición del Milán a Paolo Maldini, que lleva diez meses retirado, para jugar los cinco últimos partidos del campeonato, a lo que il capitano se ha negado.
De todo ello deducimos que el Milán va a fichar al menos un central para la temporada que viene. Sabemos que a Berlusconi le gusta Sergio Ramos, sabemos también que tiene frescos los 65 millones de euros que ingresó por Kaká y sabemos que el de Camas aún no ha firmado ese contrato vitalicio que le prometieron. La conclusión es que la próxima vez que Sergio Ramos no acuda a un entrenamiento voluntario para comprarse una camisa o comer en un italiano, bueno sería que en vez de hacerlo en la via Garibaldi lo hiciera en la calle de Serrano, que también hay buenas tiendas y buenos restaurantes. Eso ayudaría a que no pensemos lo que no es. Eso lo aprendió hasta la mujer del César, que además de serlo debía parecerlo.




