Escudo de Primera, club de Segunda

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Del viejo Atocha ya no quedan ni los restos. Jugadores como Satrústegui, López Ufarte o Arconada son historia. Como el gol de Zamora en El Molinón. Un mito, una leyenda urbana que circula por San Sebastián. También los 7.000 aficionados desplazados a Vigo el día que la Real perdió dolorosamente su última opción de luchar por la Liga. De nada sirve ya pensar en ello. Sólo es nostalgia. Porque este club se ha desmoronado hasta tocar fondo. La pésima gestión de quienes lo hundieron y las dificultades para reflotarlo se han traducido irremisiblemente en la Ley Concursal. La bancarrota con mayúsculas.
Pero por encima de penurias hay algo que perdura. El escudo txuri-urdin, esa bandera azul y blanca abrazando un viejo balón de cuero, aún representa a mucha gente. A miles de seguidores para los que su equipo es un orgullo. Está en una situación criticable, los fichajes hasta la fecha son tan castizos como sus nombres (Marcos y Sergio) y la cantera no da el nivel. Pero es la Real. Juegue en Primera o en Segunda. Y desde hoy habrá que estar pendientes nuevamente de ella.



