El dopaje hizo de Heidi un hombre
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Hoy se disputa el peso femenino y viene a la memoria la triste historia de Heide Krieger, alemana de la RDA campeona hace 20 años. Actualmente, Heide ya no es Heidi, sino Andreas. Es un transexual, pero antes estuvo al borde del suicidio. ¿El motivo? La ingestión masiva de testosterona (¡ay!) y de Oral Turinabol, un anabolizante. Heidi-Andreas es una de las víctimas del sistema de dopaje de la RDA. Vieron en ella cualidades y se lanzaron tumba abierta a convertirla en una estrella. En 1982 le administraron 885 miligramos anuales de Oral Turinabol, unas pastillas azules llamadas Creadoras de Músculos. Luego la dosis se elevó a 1.820 y en 1984 llegó ya a 2.590. Los Europeos de 1986 se celebraban en Stuttgart, la parte occidental de Alemania, y la RDA fortaleció su maquinaria de dopaje, porque el régimen tenía que deslumbrar al otro lado del Muro. Heidi venció con 21,10 metros.
Los cerebros dopantes de Leipzig dieron la voz de alarma: Heide era demasiado joven para tomar tantos anabolizantes. Lo máximo que recomendaban era mil miligramos anuales; ella había consumido casi el triple. Comenzaron los problemas. En 1991 abandonó el atletismo. En 1994 recibió tratamiento psiquiátrico; tenía tendencias suicidas. Ya no se sentía mujer. En 1997 le extirparon los ovarios, el útero y los pechos. Ahora vive como un hombre. Su marca de 21,10 metros sólo fue superada en los Europeos por la ucraniana Vita Pavlysh, en Budapest 1998, con 21,69. Luego dio positivo, claro. Quien juega con fuego, se quema.




