Sus goles garantizan la salvación

Noticias relacionadas
Inmerso como está el equipo en la zozobra de la zona baja de la Liga, y dubitativo tanto en la Copa del Rey como en la UEFA (con los tiempos que corren, parece que Getafe y Schalke 04 sean la reencarnación del Brasil de Pelé y Garrincha), no podía presentarse mejor regalo de Navidad que el retorno goleador de Tamudo. Volvió el domingo a convertirse en ese León de Santa Coloma que tantas veces salvó la cara al Espanyol en tiempos no tan lejanos, por mucho que algunos quisieran ya defenestrarlo, y sus goles sirvieron al menos para sumar un punto que ya me dirán si no será decisivo a final de temporada. El capitán vuelve a estar fino, en una suerte de renacimiento futbolístico de aquel que siempre está allí cuando la situación lo requiere.
Porque Tamudo ha representado, representa y representará siempre eso para el españolismo: el héroe de los momentos clave, una figura indispensable en cualquier equipo con aspiraciones. Marcó ya en su debut, ante el Hércules en 1997, un tanto decisivo entonces para la permanencia. Abrió la caja de los truenos en la noche de los cuchillos afilados, la de la salvación contra el Murcia, cuando nadie daba un duro ya por un irreversible descenso. Y, cómo no, engañó a Toni Jiménez y a todos los colchoneros en la histórica final de Copa, el Mestallazo. Y estaríamos recordando tantas y tantas gestas que no acabaríamos. Por ello, y porque está demostrado estadísticamente, el Espanyol está de enhorabuena: si no decae, los goles de Tamudo siempre garantizan la permanencia.



