Al César lo que es del César
El Real Madrid siempre se distinguió por ahormar sus equipos partiendo de la cantera. Por eso, de la fábrica de la Ciudad Deportiva salieron muchos jugadores para la Primera División. Pero la cantera del Madrid no sólo ha producido futbolistas, sino también buenos entrenadores. Era norma de la casa hasta hace bien poco que en el segundo equipo hubiera un técnico capacitado, ante una emergencia, para coger las riendas del Real Madrid. Ese era el caso de Benítez, al que Del Bosque reclutó para el club en un parque de Pozuelo de Alarcón. Rafa bajaba allí cada domingo a organizar los partidos de los chavales, y Vicente vio tanta afición en él que se lo llevó al club.
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Benítez tuvo una etapa de aprendizaje, costeada por el Madrid, que le llevó a estudiar los métodos de clubes como el Milán (que entonces entrenaba precisamente Sacchi, que ayer sufrió mucho en Estambul porque su corazón sigue siendo rossonero) o el propio Liverpool. También pasó mucho tiempo en la escuela italiana de Covercciano, hasta que regresó y el club le encargó el banquillo del Castilla, el Real Madrid B. Rafa lo hizo bien y respondió a lo que se esperaba de él: Mantuvo al equipo en Segunda y lo convirtió en lo que debe ser: una fábrica de futbolistas capacitados para saltar al Bernabéu. Uno de ellos fue Raúl, al que Benítez aupó desde abajo y le hizo debutar con el B antes de recomendarle para la primera plantilla. Benítez fue el valedor de Raúl más que otros, dicho sea de paso. Al César lo que es del César.
Pero del mismo modo que recomendó a Raúl, no aceptó que Valdano, por entonces entrenador del primer equipo, le impusiera la alineación de Sandro, un jugador al que el técnico argentino llegó a hacer debutar en Champions, contra el Ajax, y del que aseguraba iba a ser el sucesor de Laudrup. Benítez, que también había recibido alguna consigna para alinear a Paco Sanz, hijo del entonces presidente, no tragó y cogió el petate. Le sustituyó un argentino apadrinado por Valdano, Sergio Egea, fichado inexplicablemente del Pinoso, que salió del Madrid por la puerta de atrás tras un partido turbio entre el Madrid B y el Almería. Un partido en el que hubo un tufo irrespirable de soborno. Un partido del que hoy nadie habla en el club, como tampoco se habla de Egea, ahora ayudante de Hugo Sánchez en los Pumas.




