INDYCAR

Alonso por fin encuentra un McLaren en el que confiar

O'Ward y Askew, sus pilotos en Estados Unidos, ya han subido al podio con el monoplaza que el asturiano llevará en la Indy 500, e incluso el mexicano es cuarto del campeonato.

Pato O'Ward con el McLaren de la IndyCar.

Es cierto, las últimas noticias que llegan de la IndyCar no son nada positivas… Estados Unidos aún está lejos de controlar una pandemia de coronavirus que sigue causando estragos también en el deporte. Así, el campeonato de monoplazas ha cancelado dos carreras más (Portland y Laguna Seca) y reorganizado su calendario con algún otro doblete. Pero en lo puramente deportivo, sí que hay buenas cosas que contar. Y no, ahora no hablamos de Palou y su gran inicio como rookie (podio en Road América), sino de un coche que concierne a otro español.

Y es que, por fin, después de tantos años, se puede decir que Alonso tiene un McLaren en el que puede confiar. Viendo los antecedentes, puede que eso sea mucho decir. Porque no es necesario hacer mucha memoria para recordar que las últimas experiencias del asturiano con los coches de Woking fueron nefastas. En la Fórmula 1 fueron tres años de un desastre tras otro junto a Honda y uno de una ligera recuperación con Renault, y el único con el que corrió la Indy 500 (el de 2017 solo tenía sus colores) no le clasificó ni para la carrera de 2019.

Con un historial como ese, cualquiera tendría difícil volver a confiar en un equipo así, pero esta vez el asturiano sí que tiene motivos suficientes para hacerlo de verdad. Esta vez sí, McLaren ha fabricado un monoplaza competitivo con el que ya ha subido a podios y ha peleado por victorias al otro lado del charco, y con el que se puede soñar con hacer algo parecido el 23 de agosto en las 500 Millas de Indianápolis, el último reto que tiene Alonso antes de volver a la F1 la próxima temporada de la mano de Renault.

Hasta ahora, se han disputado seis carreras de la IndyCar y McLaren ha subido al podio en dos de ellas, una con cada piloto, sinónimo de que su coche es competitivo. Después de empezar de forma algo discreta en Texas y en el Indy GP, en la tercera cita en Road América (que fue doble) llegó el primer gran resultado con el mexicano Pato O’Ward, que acabó segundo en la Carrera 2 tras disputarle la victoria casi hasta el final a Rosenqvist. Y en el último doblete de Iowa, repitieron baño de champán con el novato Oliver Askew (tercero en la Carrera 1).

Pero este McLaren americano no se sujeta solo con un par de resultados sueltos, de otra forma no se explicaría que O’Ward estuviese tan bien clasificado en el campeonato: cuarto con 162 puntos y relativamente cerca de Newgarden y Pagenaud, a 29 y 33, poco para los más de 50 que se pueden conseguir en cada carrera. Eso sí, ganar a Dixon (destacado con 244) parece difícil. De eso es capaz este McLaren, el mismo que se encontrará Alonso en la Indy 500 aunque con otros colores (cambiará el naranja por el blanco).

Pato O'Ward en el podio de Road América.

Un proyecto mucho más sólido que el anterior

¿Qué ha cambiado McLaren para mejorar tanto en un año? Todo. Lo único que conserva es el motor Chevrolet. En 2019 se presentaron a la Indy 500 con un monoplaza hecho en seis meses, sin carreras previas y, los más importante, en un proyecto exclusivo de Woking. Ahora, se han unido a un equipo de la Indy, el Schmidt Peterson, como hicieron en 2017 con Andretti, y corren el campeonato al completo. Así, Alonso puede confiar en el Arrow McLaren SP para volver a la F1 habiendo luchado por la Triple Corona. O incluso mejor.