CANTERA BLANQUIVIOLETA EN AS

Generación del 2002: ¿Y ahora qué?

El Real Valladolid debe decidir sobre el futuro de los 16 futbolistas que acaban etapa juvenil, su generación más prolífera desde la de 1995.

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Generación del 2002: ¿Y ahora qué?
REAL VALLADOLID

Tres años después de ascender a Primera con Calero, Anuar y Toni Villa en sus filas, el Real Valladolid ha vuelto a dar con sus huesos en Segunda manteniendo solo al último en su plantel. De aquella generación del 95 apenas quedan los últimos rescoldos. Su gran heredera, la generación del 2002, en cambio, se encuentra ante un verano decisivo: el de decidir qué tipo de apuesta quiere realizar el club sobre sus jugadores más talentosos.

Del plantel que dirigió Julio Baptista, hasta 16 han terminado su etapa juvenil, último escalón eminentemente formativo. Lo han hecho siendo terceros por tercera vez consecutiva y consiguiendo los mejores números en mucho tiempo, y dejando unas sensaciones que invitan a pensar en un futuro florido en varios casos, como los de Iker o Slavy, que tuvieron minutos con el filial en la temporada 2019-20, o Castri, que en la recién acabada 2020-21 disputó 19 partidos.

Precisamente, el Promesas, el perfil que se le otorgue, será definitorio. Ir a miltar en la nueva y exigente Primera RFEF, además del hecho de ver acortada la distancia entre los dos primeros equipos a una única categoría, puede mantener la creencia de que debe priorizarse de nuevo lo competitivo; ser más 'un B' que realmente un Promesas; dejando, como en los dos cursos anteriores, poco espacio para promocionados y su protagonismo.

Incluso en ese supuesto, parece difícil pensar que Diego Moreno, Castri y Slavy no tendrán sitio, aunque deben ser los nuevos gestores del área deportiva los que tomen la decisión. No en vano, Diego Moreno y Slavy fueron renovados en abril con esas miras y su rendimiento avalan su salto, como el definitivo de un Guillermo Castrillejo que marcó dos goles y dio varias asistencias en menos de 1.000 minutos y estuvo en una prelista de la sub-19 de España.

Una eventual apuesta radical supondría que seguramente el mencionado Iker Pérez, Adrián Carrión u otros como Adrián Gómez o Iker González, ambos con contrato para la temporada que viene, o incluso Aceves o Maroto, un año menores, tuviesen opciones, acaso quizás con una vía intermedia que se pudiera asemejar al de otros filiales, como el Celta B, el Barcelona B o el Villarreal B, que mezclaron veteranía con talento joven.

En este sentido, el mantenimiento o no del convenio con el Atlético Tordesillas podría dar tiempo y minutos a jugadores a caballo, si bien esta continuidad se encuentra actualmente puesta en entredicho. Y es que, aunque las partes están contentas con el camino recorrido juntos, hay la sensación de que, en clave de futuro, el Real Valladolid no lo aprevechó tanto, más allá de la irrupción de Palomeque y de que Amoah y Dali tenían ficha con el 'Torde'.

Con todo, la nueva comisión deportiva tiene por delante dilucidar un plan que deba tratar de aprovechar una generación que, potencialmente hablando, podría incluso superar aquella del 95, de la que hoy en día hay cuatro jugadores en la élite (contando a Iván Alejo), cocinada con mimo en Los Anexos durante los últimos años, y, de paso, devolver, calidad mediante, una identificación con la cantera perdida en los últimos tiempos.