Deporte y Vida

PSICOLOGÍA

El coste emocional de no ver a los familiares y amigos

"Es un duro golpe para una sociedad que ya está golpeada. Toda ayuda que un padre o una madre pierda en este sentido será fuente de estrés".

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as.com

"No se puede cuantificar el coste emocional. La situación de cada familia es distinta pero si pensamos en un núcleo familiar sano con una buena red de apoyo familiar, el coste emocional será alto", nos cuenta a Deporte y Vida Aída Rubio, coordinadora del equipo de psicólogos de TherapyChat.

Y es que para frenar la pandemia, algunas autoridades han recomendado reducir las relaciones sociales al mínimo, no estar con familiares ni amigos, y limitar el contacto a lo más indispensable. Pero, ¿es posible hoy en día? No sólo a nivel emocional, sino a nivel de gestión. 

"Somos seres sociales y como tal el tener un entorno social y familiar de calidad es básico para el bienestar emocional. Podemos seguir tratando de suplir los contactos físicos con el uso de las tecnologías, menos mal, pero el simple hecho de que se trate de una situación impuesta por una circunstancia que escapa a nuestro control (el virus), y no una decisión tomada con plena libertad, producirá un coste emocional mayor", nos cuenta Rubio.

Buscar contacto, aunque sea de manera virtual

"Desde TherapyChat aconsejamos a las familias no caer en la apatía y buscar el mayor contacto posible con los seres queridos aunque sea de una manera virtual, y tratar dentro de lo posible de vivir esta etapa con aceptación, sin luchar contra algo que escapa del propio control para no aumentar el desgaste".

Cómo puede afectar a los niños no ver a sus abuelos

Podemos responder a esto basándonos en cómo cada niño ha vivido este hecho durante el confinamiento. Por supuesto un niño no entiende muchas veces los por qués, o no como un adulto, con lo cual pueden ser esperables alteraciones emocionales en los menores, más cuanto mayor sea el hábito de ver y compartir tiempo con los abuelos.

En ocasiones los abuelos son casi cuidadores principales mientras los padres trabajan. Limitar estos contactos podrá provocar reacciones de tristeza, irritabilidad o rabietas en los más pequeños. Lo importante es que intentemos como adultos apoyar emocionalmente a los pequeños, comprender que ellos no saben gestionar las emociones como los adultos ni expresarse del mismo modo, y tener mucha paciencia con su manera de asumir estas nuevas circunstancias.

Cómo afectará a los padres no contar con ese apoyo a la hora de conciliar

Ya se están viendo problemas en este sentido y solo hay que ver ciertos movimientos en redes o encender la televisión. Ser padre de por sí no es fácil, ser padre trabajador tampoco, y toda ayuda que un padre o una madre pierda en este sentido será fuente de estrés. Aconsejamos a los padres que traten de cuidarse especialmente en los tiempos que se avecinan. Sólo cuidándose ellos podrán seguir cuidando a otros.

No estar con la familia o amigos por precaución 

Esto conlleva un esfuerzo de autocontrol muy importante y todo esfuerzo de autocontrol desgasta y es de esperar que produzca vaivenes de la voluntad y emocionales. Es un duro golpe para una sociedad que ya está golpeada.