CICLISMO | PARÍS NIZA

Sagan contra el tiempo

El eslovaco ha cumplido 30 años y aún no se ha estrenado en 2020: su plan es centrarse en las grandes citas. Y se ilusiona al pensar en ganar los puntos en Giro y Tour.

Sagan contra el tiempo
ALAIN JOCARD AFP

Peter Sagan ha celebrado durante la París-Niza que se está disputando los 10 años de su primera victoria profesional, también en la carrera francesa, y la que fue su gran irrupción en el pelotón internacional. Aquello significó el inicio de una trayectoria legendaria de 113 triunfos, tres Mundiales seguidos, clásicas de todo tipo (Flandes y Roubaix incluidas), siete maillots verdes del Tour... “El tiempo pasa volando, desde luego, ahora son otros los jóvenes, la vida es así”, reflexiona el de Zilina, a sus 30 años, cuando se le recuerdan aquellos logros.

El del Bora, un deportista que siempre ha asegurado que su motivación es “ganar y ganar”, sabe que el ciclismo ha cambiado desde su debut: “Cada vez es más difícil levantar los brazos y hay más tensión”. A eso se une el paso del tiempo y, con un palmarés como el suyo, se plantea centrarse sobre todo en las grandes citas del calendario. “Ya no puedo estar ganando de enero a octubre. Ahora hago más paradas en el calendario para llegar mejor a las grandes carreras”, cuenta el eslovaco, que participa en esta París-Niza después de que se aplazaran las carreras italianas por el coronavirus.

A la espera de si esta razón afecta a toda la temporada de clásicas, Sagan tiene en ellas su principal objetivo después de que en 2019 no consiguiera los resultados previstos, aunque tiene sus razones. “Enfermé en Tirreno y no llegué a la temporada de clásicas al 100%, y a pesar de ello estuve delante en varias. No me preocupé y preparé bien el Tour”, cuenta sobre la cita francesa en la que consiguió un triunfo de etapa y se enfundó en los Campos Elíseos de París su séptimo maillot verde.

Cada vez sus rivales son más jóvenes y de mucha calidad. A ninguno lo bautiza como el ‘nuevo Sagan’ “porque Sagan sólo hay uno”, pero sí les elogia: “Van der Poel, Van Aert, Remco Evenepoel... son grandes corredores y es bueno para el ciclismo que estén apareciendo estas figuras”. Aunque tanto estas irrupciones como las nuevas tecnologías aplicadas al ciclismo, no cambian su forma de entender este deporte: Los vatios no son importantes, lo importante es estar delante. Tampoco corro mucho con banda de cardio. Sí miro ese tipo de datos, claro, pero después de la carrera, no durante. Ahí estoy concentrado en quién acelera, dónde está el momento importante de carrera...”.

Pocas veces se le ha visto en un papel secundario como en este principio de año en el que aún no ha ganado (el español Iván García Cortina lo evitó el pasado martes en un esprint que parecía propicio). Aunque se confía que esto sea sólo una puesta a punto para retos tan golosos como su estreno en el Giro o el Tour: “Creo que puedo rendir en los dos. ¿Ganar la clasificación de puntos en las dos grandes? Sería bonito. Por qué no intentarlo”.