El perdón de Vinicius
Su madurez es digna de aplauso. Tuvo el valor que a otros les ha faltado. Vini tendrá muchos defectos, pero habla con el corazón.


Insoportable. Esto se va a hacer muy largo. Todo triste y tedioso. Es como asumir que te toca comer turrón duro sin poder echar siquiera un trago de agua para aliviarlo. El Bernabéu acogió la peor entrada de la temporada y, lo que es peor, el último cuarto de hora sufrió una desbandada en vista del penoso espectáculo ofrecido por ese Madrid de la triste figura. Si llega a marcar antes el Alavés, los de Quique hubiesen empatado el partido. El personal está cansado, harto de no ver un punto de luz a pesar de contar con un equipo de individualidades top a nivel mundial. La clasificación y las matemáticas dicen que este equipo está aún vivo, pero su fútbol ramplón, carente de energía y de pasión impide ser mínimamente optimista. No hay ingredientes para organizar una Cofradía del Clavo Ardiendo. Aquello fue en 2007 y en ese vestuario había líderes comprometidos y guerreros como Raúl, Sergio Ramos y Casillas. Hoy vemos un equipo que deambula por el campo sin pena ni gloria, casi pidiendo que se acabe ya esta pesadilla. Todo muy frustrante. Qué bajonazo.
Bien, Vini. Lo único que se puede salvar es la reacción de Vinicius tras su golazo, que a la postre sirvió para asegurar los tres puntos. En vez de celebrarlo y en plan reivindicativo por los pitos recibidos anteriormente, el brasileño tuvo el orgullo de pedir perdón a la afición asumiendo que el equipo y él mismo no han estado a la altura en estos dos cursos en blanco. Su madurez es digna de aplauso. Tuvo el valor que a otros les ha faltado. Vini tendrá muchos defectos, pero habla con el corazón. No todos pueden decir lo mismo.
El capitán. Si hay una posibilidad de que Carvajal vea cumplido su sueño de ir con España al Mundial es jugando. Con la Liga perdida, me chocó ver a Dani en el banquillo. Ya eché en falta que hubiese jugado la última media hora en Múnich (Luis Díaz no habría rematado a placer como hizo en el 3-2), y creo que con todo finiquitado el capitán de las seis Champions se merece otro trato...
Reyes de Europa. Me pasé las horas previas al partido del Bernabéu viendo repetidas las imágenes de las alegrías de nuestros chavales de oro, esos que en Lausana nos han rescatado la esencia de este club: cantera, compromiso y grandeza. Nuestros niños reconquistaron ese trono de Europa que los mayores extraviaron estos dos últimos años ante Arsenal y Bayern. Los juveniles blancos gritaron ante Europa entera aquello de “¡ojo, que seguimos siendo el Real Madrid!”. Su adolescente felicidad, su manera de besarse el escudo, esos mensajes alentadores previos a la final de Lucas Vázquez o Fede Valverde. Ellos son el futuro y pronto, muy pronto, el presente. El Bernabéu les dio la mayor ovación de la noche. Más que merecido. Os queremos, CAMPEONES.
Noticias relacionadas
La efeméride. Saben que esta es una de mis secciones favoritas. Este 21 de abril trae dos recuerdos maravillosos al madridismo militante. En un día como hoy de 1960, el Madrid imperial de Bernabéu derrotaba al Barça de Luis Suárez en la ida de las semifinales de la Copa de Europa por 3-1, con un doblete de Di Stéfano y un gol de Puskas. Repitieron éxito en el Camp Nou y luego conquistaron la quinta consecutiva con la final memorable de Glasgow y aquel 7-3 imperial al Eintracht (4 de Puskas y 3 de Di Stéfano). Y en este 21 de abril, pero de 2012, el súper Madrid de Mourinho consumaba la Liga de los Récords (100 puntos, 121 goles) derrotando al Barça de Guardiola en el Camp Nou (1-2), con goles de Khedira y, cómo no, de Cristiano a pase genial de Özil. Inolvidable el portugués callando a 100.000 culés con la palma de la mano y diciéndoles: “Calma, calma”. Genio y figura. ¡Cómo hemos cambiado!
¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí






Rellene su nombre y apellidos para comentar