Felicidad en Vinicius, llanto en Morales

Los contrastes del fútbol. El Madrid, campeón de LaLiga, finalista de la Champions, corre alegre, suelta las piernas, disfruta y golea. Enfrente tenía un equipo que pasó 27 jornadas sin ganar y había llegado al Bernabéu con el descenso dibujado en la cara. Es verdad que en las últimas jornadas había tenido una reacción, pero venía muy lastrado. Su salvación pasaba por encadenar tres buenos resultados, empezando por el muy improbable en el Bernabéu. Su ánimo fue tibio hasta el primer gol, hecho por Mendy en el 12’. Ahí se le vino la noche encima, se le bajó la persiana. Hizo su primera falta en el 36’, sólo vio una amarilla, perdió 6-0.

Daba verdadera lástima verles al final, llorosos, dirigiéndose a pedir disculpas a la grada de sus seguidores, unos trescientos irreductibles que vinieron a Madrid soñando un imposible. Ancelotti, señor, entró en el campo a darles la mano, en puridad un pésame. Toda la gente del fútbol sabe lo duro que es un descenso, toda la gente del fútbol sabe eso de que en otras circunstancias yo podría estar donde tú estás, te entiendo, no puedo socorrerte, pero intento consolarte. Dio verdadera pena escuchar al final al Comandante Morales abatido, avergonzado. Los jugadores no son mercenarios, al menos no la mayoría. Sienten como siente la afición.

El Madrid les respetó haciendo lo que debía: jugar como mejor sabe. No hay mayor respeto que ese. Y así fue amontonando goles, hasta seis, tres de Vinicius, uno de Benzema, con lo que iguala a Raúl en la tabla histórica del Madrid. Como anunció Ancelotti, jugaron más los que descansaron ante el Atlético; en Cádiz volverán a jugar los del Metropolitano, el último día, ante el Betis, saldrán los elegidos para la final. Se trata de tener a todos a punto, ni agotados ni aburridos, en tensión y buena forma. La cabeza del club está en París. La del Levante, en una difícil reconstrucción para volver cuanto antes. Son los contrastes del fútbol.