Luis Enrique no tiene carrito del pescado

Riazor vivió un festival y lo agradeció embelleciendo el partido con su alegría. Un partido fácil, por otra parte. Áxel Torres ya nos avisaba anteayer que esta Islandia no es la que eliminó a Inglaterra de la Eurocopa. Varias de sus estrellas protagonizaron un horrible episodio de abusos sexuales que la Federación intentó tapar. Ni ellos ni aquellos federativos están ya. Y también se evaporó el entusiasmo nacional que se había creado en el país en torno al equipo. El de ahora es un grupo nuevo al que no se ve como heredero de una gesta gloriosa, sino de la ignominia de sus predecesores, cuyo comportamiento enfrió a la gente con la selección.

Chicos que hacen lo que pueden, y es poco. España, además, con diez distintos a los de Cornellà en el equipo de salida, jugó bien desde el primer minuto, con interés, energía y chispa. Luis Enrique tiene a todo el grupo de puntillas. No hay grandes diferencias entre unos y otros, así que prácticamente todos pueden optar a la titularidad. No hay duda de que la brújula la llevará Sergio Busquets, que descansó estos días, la portería parece segura para Unai Simón, pero fuera de eso, y dado que el fútbol de hoy no es de 11 sino de 16, todos saben que pueden sentirse protagonistas con España en el Mundial. Aquí no hay carrito del pescado y se nota en la moral de todos.

Riazor aclamó a Gavi cuando calentaba en la segunda parte, mostrándole la predilección que corresponde a un benjamín de tan buenas maneras. Repitió con Pedri, al que se reconoce una maestría especial. Dos jugadores ajenos, del Barça, andaluz uno, canario el otro, aclamados en Riazor. También se aclamó después a Luis Enrique, reconociéndole esta selección de autor que ha sacado adelante viniendo de muy atrás. Su personalidad, el rechazo del madridismo, sus desaires, tantas caras desconocidas en el grupo… No entró bien, pero ha demostrado que su idea era buena y que los jugadores que elige le sirven. España acumula buenas sensaciones.