TOMÁS RONCERO

Vinicius 'calidade'

El brasileño guarda recuerdos gratos de sus partidos ante el Celta. Tanto con el Castilla, pues marcó un gran gol de falta, como con el primer equipo blanco.

Vinicius 'calidade'
Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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La palabra Celta arranca una sonrisa a Vinicius cada vez que se la nombran. El brasileño no olvida que con solo 18 años jugó en Vigo con la camiseta del Castilla (Lopetegui le envió al filial madridista al considerar que necesitaba minutos antes de dar el salto al primer equipo), metiendo un gol de bandera al Celta B en el campo de Barreiro. Los celestes vencían al equipo de Solari a falta de solo ocho minutos para el final (1-0). Falta al borde del área viguesa, escorada a la izquierda. Vini, con un toque sutil y maravilloso, la pone en la escuadra. Dos minutos después, el árbitro González González le expulsa con segunda amarilla por fingir, presuntamente, un penalti (la imagen de televisión demostró que había contacto).

Sus dos partidos siguientes en Vigo ya fueron con el Real Madrid y a Vini le traen también buenos recuerdos. Dos triunfos por 1-3, con buenas actuaciones del brasileño. En el partido del 17 de agosto de 2019 estuvo a punto de marcar, pero Benzema se le adelantó al meter la bota antes que él.

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No obstante, su gran fiesta ante el Celta la dibujó esta temporada. Fue en el Bernabéu, el pasado 12 de septiembre. Era el primer partido con público en el regreso al santuario de La Castellana desde el 1 de marzo de 2020 (2-0 al Barça, goles de Vini y Mariano). El reencuentro con la afición era muy especial y Vinicius jugó muy motivado. El carioca firmó el 3-1 tras una pase de Benzema y definió con serenidad y calidad ante Dituro. Vini explotó de alegría y no pudo evitar irse corriendo hacia la grada para celebrarlo con esa afición a la que no había visto en año y medio...

Su reacción, propia de un chaval de 21 años, fue abrazarse, literalmente, a su gente. Por eso saltó la valla y se entregó a esos aficionados que siguen contando ese momento como el más grande de sus vidas madridistas. La pandemia estaba en un punto elevado, pero el madridismo lo recordará para siempre.

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