REAL VALLADOLID

Que el árbol no nos impida ver el bosque del Pucela

La expulsión condicionó el partido, pero la actuación de los blanquivioletas fue nefasta siendo superados en todos los aspectos por los asturianos.

13/03/22  PARTIDO SEGUNDA DIVISION
 REAL  OVIEDO - VALLADOLID
Eloy Alonso
Ignacio Bailador
Coordinador en Castilla y León, donde lleva trabajando desde 2007, primero como ayudante, después como editor y posteriormente como coordinador, función que compatibiliza con ser el cronista del Real Valladolid desde hace más de 10 años. Su obsesión: que los equipos de Castilla y León tengan visibilidad. Le podrás leer en el tag del Valladolid.
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Decepción. El Real Valladolid pegó un petardazo de dimensiones descomunales en El Tartiere. El día que estaba designado para asaltar el segundo puesto acabó con una metedura de pata de las importantes, con un equipo irreconocible y una versión fea, muy fea, del Pucela que ya habíamos visto en otros partidos en esta temporada. Se pueden poner excusas y, sin embargo, estimar que el encuentro perpretado por los blanquivioletas fue lamentable.

Porque es verdad que Oviedo-Real Valladolid se ve influenciado, claramente, por la expulsión, vía VAR, de Carnero, la quinta de la temporada, pero siendo sinceros, con la ayuda del vídeoarbitraje, esa entrada es roja. Podemos discutir luego si en otros partidos a jugadores pucelanos le han hecho ese tipo de entradas o si hay colegiados que no usan la misma vara de medir, pero con la mano en el corazón, o en el reglamento, la falta del gallego es expulsión. Y me fastidia, además, porque es una de esas faltas innecesarias que hacen los centrales o los laterales, persiguiendo a su marca hasta campo contrario y dejando al rival, de espaldas a la portería, un regalito. Carne de cañón.

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Pero más allá de quedarse con uno menos tan pronto, el Real Valladolid jugó un mal partido. Condicionado por la expulsión, pero también por su falta de adaptación a un tipo de partido que el Oviedo ya hizo en la primera vuelta: acumulación de jugadores por dentro, interrupción del juego y paralización del ritmo del rival y salida al contragolpe, a la espalda de los laterales. Ni Roque, ni Aguado, primero, ni Monchu, ni Anuar, después, fueron capaces de arrebatar la manija del encuentro y llevar al Pucela por su sendero de ataque vertical. Además, los equipos parecen haber descubierto que el área que marcan los dos centrales y los dos medioscentros es un terreno abonado para provocar peligro. Desde ahí hizo daño Dauda del Cartagena, desde ahí mató el partido Brugman del Oviedo y varios más tienen aprendida la lección. No hay coordinación para determinar si han de ser alguno de los centrales o algunos de los medioscentros los que taponen al jugador que se cuela en esa zona. Cuestión a corregir.

Y no me vale tampoco la excusa de jugar con uno menos para hacer un encuentro tan malo. Se puede perder, pero dando la cara, mostrándote contundente y creando ocasiones. El equipo que más dispara de la categoría no chutó entre los tres palos y eso también habla del déficit del equipo que se vio superado, incluso, a nivel fisico ante un plan mejor elaborado y ejecutado que el propio. Que el árbol (la expulsión de Carnero) no nos impida ver el bosque (el mal partido del equipo). Momento de hacer borrón y cuenta nueva y pensar ya en Las Palmas.

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