Demasiados cambios a mitad de camino

El estado de ilusión y euforia de la afición del Real Valladolid después de ver el 'modo rodillo' en el inicio de la segunda parte del equipo de Pacheta frente al Sporting de Gijón se ha diluido un poco después del cierre del mercado de fichajes invernales. Por un lado, es meritoria la vuelta de calcetín que le ha dado el técnico burgalés a este equip,o que ahora se mata por presionar y atacar durante todo el partido, después de la desastrosa temporada anterior, que terminó de la peor forma posible. Jugando como en el inicio de la segunda parte del partido frente al equipo gijonés lo normal es ganar nueve de cada diez partidos y ascender a final de temporada de forma directa.

No me gusta ni entiendo este fútbol moderno, sobre todo en materia de fichajes de futbolistas. Pienso que en el fútbol de ahora, si tienes un buen representante, aunque seas un futbolista mediocre, puedes terminar jugando en un buen equipo. Tampoco me gusta la falta de sentimientos, la irresponsabilidad y el poco agradecimiento que hay de parte de algunos futbolistas hacia los clubs. Fede Sen Emeterio, Rubén Alcaraz, Lucas Olaza y Kike Pérez pidieron salir del Pucela en el mercado de enero y lo han conseguido con creces, porque su destino han sido equipos de Primera. Pasas de ser suplentísimo en un equipo de Segunda División a que te firme un equipo de superior categoría y en alguno de los casos jugando incluso como titular. ¿Como puede ser posible? Si ahora estos futbolistas demuestran un nivel excelso en sus nuevos equipos, ¿qué pensará el Real Valladolid? ¿Y Pacheta? ¿Y la afición blanquivioleta? Pensarán que no dieron el máximo de su nivel cuando estaban aquí, porque no querían jugar en Segunda División, pero hay que recordar que todos estos futbolistas que han pedido salir en este mercado son también responsables de llevar al equipo la temporada anterior a Segunda División. ¿Donde está su responsabilidad?

Tampoco entiendo la postura del club. Se pasó de no dejar salir a ningún futbolista en el mercado verano, a no ser que los equipos interesados depositaran unas suculentas cantidades de dinero en las arcas del Real Valladolid, a abrir las puertas de par en par a estos mismos futbolistas. Hay una zona del campo que me preocupa especialmente y es la de mediocentro, Dios quiera que a Roque Mesa y Álvaro Aguado no les pase nada de aquí hasta que termine la temporada. Ahora mismo sólo hay dos recambios, Anuar, que ha jugado de todo hasta ahora menos en su posición natural, y el recién fichado Monchu. El futbolista balear fue una de las apuestas del Granada el pasado verano, y Robert Moreno no tardó en ofrecerle galones y un puesto en el once granadino, pero con el paso de las jornadas su protagonismo fue disminuyendo hasta quedar relegado al fondo del banquillo, sin apenas oportunidades.

Al Pucela han llegado otros tres nuevos futbolistas, en teoría para ser suplentes; futbolistas que eran muy secundarios en sus equipos, Jon Morcillo era la cuarta opción para Marcelino en el Athletic Club por delante tenía a futbolistas como Iker Muniaín, Berenguer y Nico Serrano. Desde Elche me hablan maravillas de Iván Sánchez, pero no del de ahora, del de hace tres temporadas antes de irse al Birmingham. ¿Cuál será su estado actual de forma después de tantas lesiones musculares? También ha llegado Josema, que en el Elche era el suplente del colombiano Johan Mojica y que en Pucela podría jugar como defensa central. Tanto Iván Sánchez como Josema son peticiones expresas de Pacheta, que conoce muy bien a los dos futbolistas de su etapa en el equipo ilicitano y confía en el rendimiento que le pueden dar al Real Valladolid de aquí al final de la temporada.

¿Eran necesarios tantos cambios a mitad de temporada? Queda mucha temporada aún y el tramo que falta es el más determinante e importante si el Real Valladolid quiere ascender a la categoría de oro del fútbol español. Pacheta rezará una plegaria cada jornada de Liga para que ninguno de los futbolistas del once de gala se lesione. Hay un dicho que dice que "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer", y esperemos que este caso no se cumpla. Los futbolistas que se han ido tenían contrato con el club y se les ha facilitado la salida para traer a otros nuevos que no sabemos el rendimiento inmediato que le van a dar al equipo.

Quiero destacar en estas líneas a un futbolista que ante todo es un ser humano excepcional, no porque me caiga bien y hable de vez en cuando con él por WhatsApp, sino porque sus hechos hablan por Shon Weissman, un futbolista que si algún día vuelve con otra camiseta al José Zorilla será ovacionado y aplaudido por la afición del Real Valladolid. Un futbolista que ha demostrado su compromiso con el club tanto dentro como fuera del terreno de juego con detalles con los aficionados del Real Valladolid. El último, con una madre y su hijo a través de redes sociales, habla del gran ser humano que es el internacional hebreo. Aún recuerdo sus palabras del 29 de septiembre en rueda de prensa: "Siento este club como mi casa y mi único objetivo es volver a Primera. Todo el mundo, afición, staff, merece estar en Primera y yo no puedo dejar mi casa por estar en Segunda". Estas declaraciones no son de un futbolista nacido en la provincia de Valladolid y criado deportivamente en las categorías inferiores del Pucela, son de un futbolista extranjero que lleva solo temporada y media en el club, por eso tiene mucho más mérito sus palabras y sus actos.