Fran García apunta al Madrid y Aleñá genera optimismo

La expectativa y la afirmación

La tendencia a exagerar es una característica propia del fútbol a la que se ha acogido ahora con gusto toda la sociedad. Aun a riesgo de equivocarnos, no nos privamos de emitir juicios rotundos y dejamos poco espacio para la rectificación. Convendría bajar la pelota al suelo, pero somos así. Cuando vemos a Fran García (22 años) correr la banda izquierda del Rayo Vallecano, nos puede dar por pensar que tiene un futuro en el Real Madrid o clubes de ese nivel. Se ha ganado esta percepción. Su estreno en Primera está siendo estupendo. Es un lateral de amplio espectro. Iraola ha ordenado las piezas para que destaque en funciones ofensivas. Comesaña se lateraliza y él se lanza con continuas llegadas. Bajo su impulso, el Rayo cargó el 49,1% de sus ataques contra el Elche, ante el que Fran García acabó como lateral derecho, por la izquierda. Rompe una y otra vez y pone centros de enorme peligro. Atrás tampoco se queda corto. Su rigor defensivo se define en la anticipación, agresividad en la marca y atención en el repliegue. Es el quinto jugador de LaLiga que más posesiones recupera en el tercio defensivo (39). Por evidencias así, el rendimiento de Fran García recomienda su seguimiento. Con algunos jugadores merece la pena ser tan tajante.

Las variantes del líder

El camino de éxito de la Real Sociedad no es una situación pasajera. Tampoco es un milagro. Su trayectoria remite a un plan estudiado que pone a Zubieta en el centro de todo. La apuesta sin ambages por la cantera y el consenso de la propuesta futbolística fortalecen la identidad juvenil de un equipo que cuida los detalles. La victoria ante el Mallorca nunca fue sencilla. Se puede decir que, incluso, parecía que nunca llegaría por la expulsión de Aihen. Solo que, en este caso, no importó la inferioridad numérica. De un saque de banda nació el gol de Lobete, que trazó un desmarque fabuloso alejándose del rival. El apoyo de Sorloth, la descarga de Merino y la visión de Zubimendi enfocaron al canterano ante Reina. Todo estaba preparado. Imanol y su equipo técnico fabrican las acciones de estrategia. El mérito no es el resultado, es el juego.

Poner el talento

Era la puesta en escena del cambio en el Levante y el Getafe. Y el debut de Javier Pereira y Quique Sánchez Flores respetó el guion previsto. Como suele ser costumbre en equipos a los que todo les va mal, los entrenadores miran primero a la defensa. Se trata de estabilizar el bloque para después adquirir la confianza indispensable en otros ámbitos del juego. Desde esta perspectiva, el Getafe estuvo más junto, no cayó en las trampas del Levante y terminó mejor el partido. Hubo un jugador que dejó ver detalles de su calidad. No fue otro que Aleñá (23 años). Partiendo desde la izquierda, se vino a zonas interiores para dejar libre ese pasillo a Olivera y estuvo acertado en sus intervenciones. Se acercó a sus compañeros, no dudó en realizar movimientos de ruptura y pisó las cercanías del área. Generó hasta tres ocasiones, aunque es cierto que blandeó en el remate (tres disparos bloqueados). El Getafe dio un paso adelante en orden y espíritu; ahora requiere de más cosas en el plano ofensivo. Por ello, en efecto, Aleñá es clave en este sentido.