Un Benfica renacido comandado por Joao Mario

Un arranque impecable tras un año decepcionante. Tras perder la liga 19-20, el Benfica tiró la casa por la ventana en el mercado de fichajes y gastó más de cien millones de euros. También consiguió que regresara Jorge Jesús, que había aumentado aún más su caché al ganar la Copa Libertadores con el Flamengo. La vuelta del técnico tenía un morbo añadido, ya que tras su primera etapa en el club se marchó al eterno rival, el Sporting de Portugal. Y pese a esas prometedoras adquisiciones, la temporada 20-21 estuvo muy por debajo de las expectativas. El equipo se quedó fuera de la Champions en las rondas previas al caer ante el PAOK de Salónica y nunca pudo levantarse de aquella decepción: acabó la liga tercero, su peor clasificación desde el 2009. Sin embargo, el club tuvo paciencia en verano y siguió apostando por Jorge Jesús. Se desprendió de dos de los fichajes de campanillas del año anterior -Pedrinho y Waldschmidt- y gastó mucho menos dinero en las contrataciones -25 millones-. El delantero ucraniano Roman Yaremchuk, que venía de firmar una gran Eurocopa, y el medio centro francés Soualiho Meïté fueron las dos únicas incorporaciones destacadas por las que pagó un traspaso, pero el golpe de efecto fue firmar libre a un Joao Mario que se desvinculó del Inter de Milán tras haber jugado la temporada anterior cedido en el Sporting. La prudencia le ha sentado bien al Benfica, que ha arrancado el curso mucho mejor que la temporada pasada: sobrevivió a una durísima previa de Champions ante el PSV Eindhoven -pese a jugar más de la mitad del partido de vuelta con un hombre menos- y ha ganado los siete primeros partidos de una liga portuguesa que lidera con puño de hierro.

El 3-4-3 le da rédito a Jesús. El principal cambio que ha introducido el entrenador con respecto a la pasada campaña es la elección del sistema de tres centrales como dibujo habitual del equipo. El brasileño Lucas Veríssimo cumplió en el partido de la primera jornada en Kiev (0-0) la sanción por su expulsión en Eindhoven, por lo que formará junto a Otamendi y Vertonghen el trío titular. Gilberto y el ex azulgrana Grimaldo dan mucha profundidad por los costados, mientras que el reparto de roles en el medio es muy claro entre el más posicional Weigl y el más ofensivo Joao Mario. Arriba, con Rafa Silva fijo entre líneas y Yaremchuk pletórico de confianza tras su doblete en Guimaraes (1-3), el ex del Almería Darwin Núñez se juega un puesto con el brasileño Everton Cebolinha, el máximo goleador de una Copa América 2019 en la que ocupó la posición del lesionado Neymar.

Un punto que pudieron ser tres… o ninguno. En la jornada inaugural ante el Dinamo, el Benfica tuvo más posesión de balón, generó más situaciones de peligro y mandó sobre el campo, pero fue incapaz de superar al portero Boyko. Sin embargo, acabó festejando lo que parecía un escaso botín, ya que en el tiempo de descuento salió vivo de un asedio que incluyó dos tiros a los postes, dos paradones de Odysseas Vlachodimos e incluso un gol de Shaparenko anulado por el VAR cuando el Olímpico de Kiev ya lo había festejado.