Lemar y Trippier siguen dando buenas noticias

Ganitas de que sea ya 1 de septiembre y los cantos de sirenas de la Premier no tengan posibilidad alguna de convencer a Trippier. El inglés, que según algunos fue pregonando su morriña en la pasada Eurocopa (con preocupación para mi persona), se ha convertido en un jugador esencial en el dibujo del Simeone, no solo por tener aprendida la difícil lección sin balón del técnico argentino, sino por las alternativas que le da al equipo a la hora de elaborar con claridad en el juego posicional. Kieran provoca con su aparición la liberación de un Llorente que genera mucho más arrancando desde el interior derecho, porque sus desmarques en profundidad son un quebradero de cabeza para el lateral de turno, que si elige cerrar deja suelto a un Trippier con pie de organizador. Sus triangulaciones con Correa y Llorente son hoy de los argumentos más fiables del equipo rojiblanco.

Una vez más, ante el Villarreal demostraron su complicidad, con movimientos y pases precisos que taladraban al rival. Algo que también empieza a ser un hábito es el desequilibrio de Lemar en espacios reducidos. No hay en la plantilla un futbolista como el francés a la hora de romper la presión del rival. Con un sutil control orientado la rompe, al igual que lo hace con su arrancada, provocando superioridad numérica para disfrute de los Suárez, Carrasco y Correa. Si a ello le sumamos el peso que ha adquirido en el equipo y el compromiso en la presión, solo le falta aprender a dosificar esfuerzos para no llegar desfondado al último tramo de partido. Buenas noticias para la familia rojiblanca que ambos sigan en esta línea, al igual que la del equipo, donde, a diferencia de los partidos ante Celta y Elche, fueron los errores defensivos los que les privaron de llevarse los tres puntos tras unos maravillosos 70 minutos, llenos de ritmo y ambición, jugando muy bien al fútbol. Qué cosas, esta vez el equipo del Simeone estuvo mejor con balón que sin él, y no ganó.