Dos goles de Mbappé y sigue el misterio

Telecinco tuvo el acierto de ofrecernos el Stade Reims-PSG, cuyo reclamo era el debut de Messi que se daba por seguro, si no de inicio sobre la marcha, como ocurrió. Pero en la expectación por ese estreno de Messi se coló la que ahora provoca Mbappé, convertido en ojo de huracán desde que se ha calentado tanto la posibilidad de que fiche por el Madrid ya para este curso. Así que la noticia pasó a ser si Mbappé jugaría o no y, caso de hacerlo, si lo haría con interés y aplicación o con desgana. Y si marcaba, ¿lo celebraría o sustituiría la celebración por algún gesto reivindicativo de esos que acostumbran las figuras de pitiminí?

La primera noticia fue que jugó. Una ley de bronce establece que cuando está sobre la mesa la negociación de un traspaso se reserva al jugador, para evitar un percance inoportuno. Pero el PSG no lo hizo, le alineó y él jugó con formalidad y felicidad, marcó los dos goles del partido y se marchó satisfecho. Me causó la buena impresión del que aunque quiere irse de un sitio mientras sigue en él cumple como el mejor. Sus goles, por cierto, llegaron a pases de exmadridistas: Di María, que sigue en muy buen uso, tantos años después, y Achraf, para mí el mejor producto surgido de la cantera del Madrid desde hace bastantes años.

Después de verle jugar la pregunta es: ¿vendrá o no vendrá? Yo sigo pensando que sí, pero se me hace raro este proceso en el que todos quieren perder dinero: el Madrid está dispuesto a pagar 180 millones por lo que el año que viene tendría gratis; el PSG desprecia esos 180 millones, y quiere retenerle; y el jugador podría esperar un año y con la carta de libertad sacarle al Madrid una prima de fichaje jugosa. Haciendo ahora la operación, pierden dinero el Madrid y Mbappé, los dos que la están intentando forzar; si no se hace, el que pierde dinero es el PSG, justo el que no quiere que se haga. Nunca había visto en el fútbol tal desprecio al dinero.