A Mas hay que pedirle más

En esta penúltima etapa del Tour no se jugaba nada ya, porque los tres primeros estaban ya vistos. Lo único era el segundo y el tercero. Vingegaard ha demostrado que era mejor contrarrelojista que Carapaz, lo que ya más o menos se sabía sobre el papel. Pogacar se limitó a cumplir el trámite de hacer la contrarreloj para llegar de amarillo mañana a París. Van Aert sí que hizo una contrarreloj espectacular. Fue de menos a más, quizá por la operación de apendicitis en el mes de mayo. Y su equipo, a pesar del abandono de Roglic por caída, ha estado de sobresaliente.

Al final se lleva un segundo puesto en la general y tres etapas. En cambio, tengo un sabor agridulce con Mas. El año pasado hizo quinto, y para mí, es igual que el sexto de este año porque si quitamos a O’Connor, que ha hecho cuarto por una escapada en la que consiguió victoria de etapa, pues hubiera firmado el mismo puesto. Le tenemos que pedir un poquito más. Estar metido en esa lucha por el cajón de París en la cual no ha estado en ningún momento. Hemos tenido un dominador claro en el Tour que ha sido Pogacar y otro dominador claro en las llegadas, que ha sido Cavendish. Y este domingo lo único que nos queda es saber si el sprinter batirá el record de victorias en el Tour, que claro, estará entre los candidatos.