Volver a caerse y volver a levantarse

Marc Márquez vuelve al lugar de su grave accidente, al Circuito de Jerez. Un escenario de mal recuerdo, donde sufrió la peor caída de su carrera, un suceso que alargó su recuperación a nueve meses, que le hizo pasar tres veces por el quirófano, que le llevó a la frontera anímica, que le inundó de dudas… Márquez regresa a Jerez en el segundo gran premio tras su reaparición. En Portimao volvió a sentirse piloto, pero también comprobó que todavía le queda trecho para recuperar el físico y el dominio sobre su Honda, para ser competitivo en el Mundial de MotoGP. En el Circuito de Ángel Nieto debía dar un paso más. Y lo ha dado. No con una mejora de resultados en la calificación, que, al contrario, ha sido la peor desde que desembarcó en la categoría: 14º. Su nuevo paso ha sido otra caída.

Tarde o temprano tenía que suceder, los accidentes integran la esencia del motociclismo. Ahora hay que ver qué consecuencias tiene sobre las futuras prestaciones del ocho veces campeón mundial. Esta nueva costalada a 165 kilómetros por hora, 286 días después del incidente que puso en peligro su trayectoria, puede tener un efecto acongojante, puede encoger su progresión y resucitar recientes inseguridades, pero, si nos atenemos a las palabras del propio Marc, también puede producir una reacción favorable: “Ver que te has caído otra vez y que no pasa nada, en cierto punto alivia”. Las caídas forman parte de la naturaleza de este deporte, y también del carácter del propio Márquez a lo largo de su andadura. Una característica de su pilotaje ha sido siempre buscar los límites de la moto y del circuito en los libres, para luego apurar hasta esa linde durante la competición. Sus salvadas también son históricas. Si Marc quiere rescatar al gran campeón que lleva dentro, sabe que tiene que afrontar con naturalidad y sin miedo la posibilidad de volver a caerse y, por supuesto, de volver a levantarse.