La odisea de Kubo y la falacia del 'gilicórner'

Presunto culpable

El contexto lo es todo en la vida. También en el fútbol. Es tan importante el talento, en todas sus aristas, como elegir el camino correcto. No suele haber un encaje a la carta. A sus 19 años, Kubo podrá ser mejor o peor jugador, convertirse algún día en lo que su destino augura, al menos desde el lado de la mercadotecnia, pero resulta evidente que esta temporada se ha equivocado. El proyecto del Villarreal se ajustaba a sus condiciones. No respondió, se impacientó y no peleó. Apareció el Getafe como solución, un equipo casi antagónico a sus características, en el que tampoco encuentra su sitio. De las titularidades primeras pasó después a ser un simple meritorio. Muy poco para el perfil de futbolista que aspira a construir. El viaje internacional tras su buen partido ante el Elche le desplazó de nuevo al banquillo contra Osasuna. Salió en el 81' y no tocó un balón en los 13 minutos de juego —apenas seis minutos y medio de tiempo real— que dispuso. En este período, su equipo solo firmó ochos pases buenos por 18 malos. Por su forma de jugar, el Getafe no es un equipo para Kubo. Las decisiones de juventud son más importantes de lo que parecen. El tiempo se escapa muy rápido y más para un futbolista.

La revelación tardía

18 de agosto de 2018. Esa fue la fecha del estreno de David Ferreiro, con 30 años (33 tiene ahora), en Primera. Su éxito es singular. No por insospechado, sino más bien por el alcance. Desde la convicción y la humildad, moviéndose con Pacheta de la banda a una posición algo más interior, el jugador del Huesca ha combatido todos los prejuicios que rodean a los sin nombre de LaLiga y se las ha arreglado para codearse con la élite individual de la competición. Solo Messi, Aspas y Kroos suman más pases clave que Ferreiro (51). También es el futbolista que más centros al área (46) ha completado. El envío perfecto que le puso a Rafa Mir contra el Levante es una página más en su repertorio. No hay nada insustancial en el juego de Ferreiro. Hasta su compromiso defensivo es intachable como demuestran las 26 acciones de presión que ejecutó esta jornada. Esquive o no el Huesca el descenso, Ferreiro no puede perder ya un lugar que se ha ganado por derecho propio.

Contra el tópico

Hay mantras exagerados en el fútbol, que esconden ciertas cautelas con todo lo que parezca más complejo de lo que en apariencia debería ser. Los mal llamados 'gilicórners' emergen como un ejemplo muy útil para desentrañar esta aprensión a lo distinto. Todos los equipos utilizan esta estrategia para ganar ángulo o cercanía en el centro, provocar la distracción en las marcas y dar pie a tomas de decisiones individuales incorrectas. Se usan en todos los encuentros, pero cuando algo no sale bien causan la indignación entre el aficionado. Sin embargo, la estadística aconseja mirarlos de otra manera. 25 de los 71 goles que ha habido en LaLiga este curso nacieron en jugadas de córner de este tipo. La cifra, nada insignificante, supone el 35% del total, siendo el Betis el equipo que más partido le ha sacado con cuatro goles, seguido por Atlético, Barcelona, Real Madrid, Sevilla, Athletic, Granada y Elche (dos cada uno). Terminemos ya con la falacia del 'gilicórner'.