Con Sergio, camino de Segunda

Se acabó el crédito de Sergio. Ayer, en Vitoria, su equipo tocó fondo. El Real Valladolid fue un conjunto destrozado, impotente, pasivo, errático… la versión del equipo de Ronaldo en Mendizorroza fue impresentable, indigna de un club de Primera División. Si había alguna duda, ayer quedó en evidencia. La plantilla no está con Sergio. Puede que le queden los apoyos de sus incondicionales, de aquellos con los que ha convivido estos dos años y medio anteriores y a los que muchos de los que han llegado después les ven como sus preferidos, pero la mayoría no está con él. Solo hizo falta ver la reacción de los jugadores en el campo tras una semana clave para la recuperación del ánimo y la guinda final fueron las declaraciones del entrenador en la rueda de prensa en la que se dedujo que él mismo ya se ha convencido de que sus futbolistas no le quieren. Por eso se lo va a preguntar directamente a ellos, porque se siente sin su apoyo, y ahí, tras esas manifestaciones de Sergio y después de lo que se vio en el campo, Ronaldo debe de actuar con urgencia y forzar la salida del entrenador.

Sergio no creyó nunca en este proyecto. El paso adelante que le pidió el club y la llegada de los nuevos fichajes le sacaron de su zona de confort en la que todo le había ido bien los dos años anteriores. Y la temporada comenzó torcida, con ocho partidos sin ganar y en zona de descenso, con un montón de lesionados y con muchas dudas sobre la preparación física. Y tras dos pírricas victorias ante Athletic y Osasuna, el triunfo ante un Granada roto físicamente por el covid y la victoria de Getafe, parecía que todo se podía reconducir. Fue un espejismo. Barcelona, Valencia, Elche, Levante en Copa, Huesca y Alavés trajeron más de lo mismo o peor. Y ahora el Real Valladolid es un equipo roto, con un divorcio flagrante entre vestuario y entrenador y con los aficionados en pie de guerra exigiendo al propietario un golpe de timón para tratar de salvar el barco.

Es una pena que esto vaya a acabar así, porque Sergio le ha dado mucho a este club y siempre habrá que agradecérselo, pero urge la toma de una decisión. También el Valladolid le ha dado mucho a Sergio, entre otras cosas un apoyo incondicional hasta en los peores momentos que le han permitido firmar un contrato hasta el 30 de junio de 2022. Pero ya no puede seguir ni un minuto más al frente. Cada día que pase, cada partido que se juegue sin buscar soluciones será acercarse más al abismo. El presidente debe velar por el bien de la institución y Ronaldo, que lo sabe todo en el mundo del fútbol, sabe perfectamente lo que necesita ahora su Valladolid. Debe venir un entrenador experto y motivador que se gane al vestuario y en el que crean los futbolistas. Ellos son los que en el terreno de juego van a sacar las castañas del fuego y hay que conseguir que den lo mejor que llevan dentro y Sergio no lo está logrando. Ahora todos parecen peores de lo que son. El recital que dio con el planteamiento ultradefensivo y los cambios en Vitoria son dignos de análisis. Sergio está bloqueado, no puede más. No hay que ser muy listo para verlo. Hay que actuar. Queda tiempo. Hay mucho en juego.