Lewandowski pierde un Balón de Oro

Por estas fechas salía cada año el Balón de Oro de France Football, que este año no habrá. La organización entendió que en una temporada rara, interrumpida por la pandemia y con la Eurocopa aplazada, no había datos firmes para la elección. Carrusel Deportivo lo recordó ayer, y abrió la tarde a una votación entre sus oyentes para suplir ese vacío. Propuso 40 candidatos, de los que salieron 8 entre los que luego hubo que ir votando por parejas, en eliminatorias sucesivas. Un juego divertido que llenó la tarde. Llegaron a la final Lewandowski y Messi, y ganó éste. Lógico, porque Messi tiene fanáticos entre la audiencia del programa y su rival no.

No será grave para Lewandowski, que probablemente ni se entere, pero sí me quedé pensando en que tras su gran año se va a perder un Balón de Oro que hubiera sido para él. Messi ha pegado un bajón, y además ha dado un cante desagradable este verano. Cristiano ha estado bien, pero no al nivel de sus mejores días. Neymar y Mbappé no dieron el do de pecho en Lisboa. Haaland es una aparición reciente. Lewandowski, con todo el respeto a los electores de Carrusel, ha sido el jugador del año, y no es difícil pensar que este año hubiera inscrito su nombre en el palmarés. Una pena, una injusticia del azar, que le haya pillado este bache.

No habrá Balón de Oro, pero France Football cubre el hueco de este año con una iniciativa brillante, la elección del Mejor Once de la Historia. A los votantes nos han propuesto diez nombres por puesto, dentro de un diseño de tres defensas, cuatro medios y tres delanteros. Modelo Dream Team de Cruyff, para entendernos. La elección se conocerá en una semana y tengo verdadera curiosidad por el resultado. Ganar el Balón de Oro es importantísimo, pero hay uno cada año. Entrar en ese Once de la Historia es cosa que no tiene precedentes, que quedará para siempre. Será llamativo y llenará muchas conversaciones.