Ucrania lleva dos años a un gran nivel

Con la confianza por las nubes. Aunque Andriy Shevchenko no consiguió su primer objetivo de clasificar a Ucrania para el Mundial 2018 (quedó tercera por detrás de Islandia y Croacia), desde entonces todo han sido éxitos. Ascendió a la primera división de la Liga de Naciones, encabezó el grupo previo de la Euro 2020 por delante de Portugal y ahora ha arrancado el nuevo torneo con una victoria por 2-1 frente a Suiza. El equipo se siente muy seguro de sí mismo.

Ya llega la generación del Sub-20. Por si el buen rendimiento de los mayores no fuera suficiente argumento para considerar que el fútbol ucraniano está en claro crecimiento, el título de la selección juvenil campeona del mundo en 2019 nos alerta del potencial de lo que viene desde abajo. De ese grupo triunfador ya hay tres convocados en la absoluta: el portero madridista Lunin, el central Bondar y el goleador de esta nueva hornada, Supriaha.

Centro del campo de calidad. Ucrania es un equipo con un buen manejo de balón, y de hecho Shevchenko está insistiendo mucho en la idea de salir jugando desde atrás, algo que sin embargo le costó muchas pérdidas comprometidas en la primera parte ante Suiza. Si España presiona con la misma agresividad que los helvéticos, puede robar muy cerca de la portería rival. Pero si el balón llega a los tres centrocampistas, el peligro crece. Los tres son zurdos y se saben asociar: desde el más posicional Stepanenko, que es el que sujeta tácticamente al colectivo, hasta el deslumbrante Malinovsky, pasando por un Zinchenko que aquí sí juega en su posición natural como interior (en el Manchester City es lateral izquierdo). Pero es Malinovsky quien merece más comentarios. No es sólo un especialista en el golpeo de balón desde larga y media distancia. Es capaz de filtrar pases en profundidad inteligentes, de superar rivales en conducción en el uno contra uno y de entender qué ritmo necesita la jugada en todo momento. Que no haya sido fijo en el Atalanta sólo se explica por el nivel superlativo del Papu Gómez y de Ilicic. Pero es un jugador sobresaliente.

Malinovsky es un jugador deslumbrante.

Extremos a pie cambiado. La fórmula que presentó cuando fue anfitriona de la Eurocopa 2012 se mantiene con los mismos nombres: el zurdo Yarmolenko juega por la derecha y el diestro Konoplyanka lo hace por la izquierda. Buscan recortar hacia dentro y disparar con potencia. El brasileño nacionalizado Júnior Moraes fija a los centrales desde la posición de delantero centro. Aún no se ha estrenado con la selección, pero en la liga ucraniana lleva años promediando un gol cada dos partidos.

Pyatov, un punto débil. Tiene ya 36 años y nadie le mueve de la portería del Shakhtar ni de la selección. Su peso específico en el vestuario es importante, pero es habitual verle cometer errores de bulto.

Los laterales, las novedades. Dos jugadores de 23 años a los que el Dinamo de Kiev tenía cedidos en el Zorya Luhansk (que peleó hasta el final por una posición Champions) son las grandes sorpresas de esta convocatoria. Ambos debutaron contra Suiza siendo titulares, y de hecho dieron las asistencias de los dos goles. Gustó sobre todo Tymchyk, el derecho, que sabe asociarse en corto y ha regresado al club de la capital. El izquierdo, Mykhaylichenko, acaba de firmar por el Anderlecht.