Más Vinicius, más Sergio, más polémica

Corría el 19’ cuando se produjo la jugada que encaminó el partido y renovó las polémicas. Carvajal le arrebata en falta el balón a Dani Rodríguez en el medio campo, lo recoge Valverde, lo envía a un toque a Modric y el croata, tras avanzar unos metros, abre a la izquierda para una limpia finalización de Vinicius. Un gol perfecto desde la salida del balón del pie de Valverde, pero con el pecado de origen de la falta. Una de tantas faltas en el medio campo que se escapan, pero ésta acabó en gol. Melero López no la vio, o la dejó pasar por no darle importancia. En el VAR estaba Iglesias Villanueva, famoso por ser el menos intervencionista ahí.

Ese primer gol inclinó para el Madrid un partido que hasta entonces estaba en toma y daca. Empezó con dos paradas de Reina y enseguida llegaron dos intervenciones de mérito de Courtois. Zidane, falto de Casemiro, sacó un equipo nuevo, en 4-2-3-1, con Bale-Hazard-Vinicius en la ‘línea entre líneas’, que paradójicamente cada vez va siendo más poblada. De nuevo el mejor fue Vinicius, cuyo fútbol no mengua en velocidad y desborde y crece en capacidad para ver la portería y ver a los compañeros. Por el Mallorca, el mejor fue Kubo, dentro del aseo general en el juego de todos. Kubo atraía las miradas y estuvo a la altura de la expectación.

Nada más comenzar la segunda parte, todo quedó finiquitado con el segundo gol, un golpe franco perfecto de Sergio Ramos, que no para de añadir laureles a su carrera. Luego, el partido entró en el vértigo de los cambios, que lo fueron desdibujando. Entre los primeros que salieron fue Bale, al que el toro se le fue otra vez al corral. El carrusel de cambios incluyó un noticioso récord histórico, el de la aparición en el Mallorca de Luka Romero, un chico de 15 años y 219 días, que supera en precocidad al lejanísimo Sansón, defensa que debutó en el Celta en la 39-40. Luka es un mexicano que se crió admirando a Messi y se le nota en las maneras. Un chico a seguir.