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Autor: Eduardo Salete
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Pistachos, la perla verde de la salud

Cómo una ración de pistachos puede mejorar tu estádo físico.

Pistachos, la perla verde de la salud

Casi todos los frutos secos tienen propiedades beneficiosas para la salud, pero los pistachos destacan sobre el resto con una serie de cualidades que llaman tanto la atención a los científicos como para abrir múltiples vías de investigación sobre estas pequeñas delicias verdes.

Concentración, aprendizaje y crecimiento muscular

Según un estudio de la Loma Linda University Health de California, los pistachos producen una mayor respuesta de las ondas gamma cerebrales, imprescindibles en el proceso cognitivo, retención de información, aprendizaje, percepción que se produce durante el sueño de lo aprendido y practicado durante el día. Además, un estudio de la School of Nutrition and Food Sciences de la Louisiana State University (Estados Unidos) demuestra que los pistachos contienen una alta concentración de melatonina, la conocida como hormona del sueño que regula el ritmo sueño-vigilia y que es clave fundamental en una buena higiene del sueño. Durante el sueño se liberan testosterona y las hormonas del crecimiento que reparan los tejidos dañados en el día y la memoria procedimental se mejora durante la fase REM del sueño, es decir, que todo lo que se practica de técnica durante el día se asimila en el cerebro de forma sólida durante la noche. Dormir bien es la clave de un buen entrenamiento.

Un corazón fuerte

Los pistachos son un chute de vitaminas, minerales y nutrientes, entre los que se encuentran los betacarotenos, fósforo, potasio, magnesio, vitamina B6, tiamina,vitamina E, cobre, manganeso, selenio, cinc, hierro gran cantidad de fibra y proteína (100 g de pistachos aportan 17,5 gr de proteína, más que un huevo de gallina) y muchas grasas, pero del tipo saludable monoinsaturadas (ácidos oleico y linoleíco).

Una ingesta de pistachos ayuda a reducir la presión arterial ya que reduce el nivel de colesterol LDL (malo) en sangre, gracias a su contenido en ácidos grasos fitoesteroles y fibra. Además, el aporte de luteína, betacarotenos y tocoferoles reducen la respuesta inflamatoria del organismo.

Los pistachos son fáciles de consumir durante la actividad y aportan antioxidantes y minerales.

Fuera Grasas

Además de ayudar a reducir el colesterol en sangre, una ración de pistachos (49 unidades) puede disminuir los triglicéridos e índice de masa corporal, la ingesta calórica (el pistacho es el fruto seco con menos calorías en 100 g) y aumenta la sensación de saciedad. Esto hace del pistacho un elemento muy interesante a la hora de consumir un alimento entre comidas y perder el peso que se ha ganado durante el confinamiento

Músculos más fuertes y grandes

Gracias a los antioxidantes antes comentados, los músculos se recuperan mejor después de una sesión de entrenamiento. El alto contenido en proteínas ayuda a reparar y aportar los aminoácidos necesarios para el crecimiento. La arginina y la leucina constituyen los aminoácidos más presentes en los pistachos. La arginina permite perder grasa y aumentar la masa muscular; y, se caracteriza por fortalecer el sistema inmunitario, por su efecto estimulante y vasodilatador, y por mejorar el suministro de nutrientes a las células musculares y el rendimiento. La leucina es el aminoácido esencial para sintetizar las proteínas. Y el potasio y magnesio perdido en una jornada se recupera más fácilmente con una porción de pistachos.

El alto contenido en proteínas ayuda a reparar y aportar los aminoácidos necesarios para el crecimiento.

Un pero competitivo

Decenas de estudios científicos han demostrado que los pistachos son un gran alimento con muchos más beneficios para la salud de los nombrados anteriormente, como la reducción de la diabetes gestacional, la repoblación de la flora intestinal, prevención del cáncer de colon o enfermedades neurodegenerativas…

Pero un estudio de la Appalachian State University (EE.UU) en colaboración con el Departamento de Fisiología, de la Second Military Medical University (Shanghái), entre otras instituciones, se sometió a 19 ciclistas a una prueba diaria de 75 Km durante dos semanas. Los ciclistas fueron divididos en dos grupos durante el periodo que duró la prueba. Ambos alimentados igual salvo por la aportación de 85 grs de pistachos a uno solo en la dieta. Sorprendentemente, y en contra de lo esperado, el grupo que consumió pistachos obtuvo peores resultados aunque el contenido en sangre de los ciclistas en este grupo en carbohidratos, proteínas, grasas saludables, vitaminas (B6, ácido fólico), potasio, hierro, cobre, magnesio, cinc y molibdeno, era considerablemente mejor que el que no había consumido pistachos.

Los investigadores también encontraron que al grupo “pistacho” les había costado más consumir oxígeno (VO2) lo que explicaría sus tiempos más altos en los recorridos diarios de 75 Km. La cuestión era saber el porqué de estos resultados. Los científicos apuntaron a la rafinosa, un azúcar compuesto de galactosa, glucosa y fructosa. La rafinosa se encuentra en legumbres, cebolla, pipas de girasol, perejil, avena y, como en el caso, en los pistachos. Los efectos beneficiosos de la rafinosa son que ayudan a mantener la flora intestinal como los bífidos y los lactobacilos, lo que previene la inflamación y cáncer de intestino.

El problema es que la rafinosa favorece la producción del compuesto conocido como 9,10-DiHOME, un derivado del ácido linoleíco, el cual interfiere con la producción de energía por parte de las mitocondrias de las células musculares.

¿Quiere decir esto que un deportista no debería comer pistachos? La respuesta es que los beneficios de los pistachos en el entrenamiento superan con mucho los inconvenientes, sobre todo con respecto a la inflamación, estrés oxidativo y respuesta inmune. Y, aunque faltan todavía estudios nutricionales con respecto al rendimiento deportivo, quizá para los deportistas de élite sería buena idea dejar de comer alimentos con alto contenido de rafinosa días antes de la competición, pero no durante el entrenamiento.