Un Borussia-Schalke para ir tirando

En condiciones normales, un partido de Bundesliga Borussia Dortmund-Schalke 04 no nos hubiera dicho nada en este país, descontada la tropilla de 'maldinis', 'áxelestorres' y demás admirable tropa de oteadores del fútbol de allende las fronteras. Pero viene a romper un largo ayuno de fútbol en directo y la perspectiva de poder disfrutarlo este sábado (15:30, Movistar) agita el cotarro. Para empezar, es el anuncio de algo más, como la paloma que se posó en el Arca de Noé o las primeras gaviotas que avistó Colón. Y para seguir, es un partido interesante, con leyenda de rivalidad y un puñado de jugadores que nos dicen cosas.

Es 'El Derby de la Cuenca del Ruhr'. La Cuenca del Ruhr es un apelotonamiento de ciudades que incluye a Dortmund y Gelsenkirchen, esta segunda la cuna del Schalke 04, al que el nombre le viene de una zona de la misma. Durante el primer medio siglo de vida compartida dominó el Schalke, durante el siguiente fue más el Borussia (Prusia en latín). Ambos tienen títulos europeos. El Borussia es segundo, aún con aspiraciones de pillar al Bayern. El Schalke ya sólo aspira a la Europa League. La rivalidad, ¡ay!, se verá atenuada por la ausencia de gentío en las calles y colores en las gradas, pero así va a ser todo el fútbol durante algún tiempo.

En el Borussia están Haaland, ese prodigio goleador; Achraf, exitoso canterano del Madrid, que lo puede repescar; el hermano de Hazard, de nombre Thorgan; y Sancho, joven maravilla inglesa que Guardiola desechó. En el Schalke llaman la atención el joven norteamericano McKennie, que pronto irá a un grande, y el meta de la Sub-21, Nübel, ya fichado por el Bayern para seguir los pasos de Neuer. Pistas para disfrutar un partido mientras llegan los nuestros. De momento, lo que tenemos es un formal tratado de paz, espero que definitivo, entre Tebas y Rubiales. Medalla que hay que concederle sin regateos a Irene Lozano.