Recobran el estilo y la compostura

Reacción. El Espanyol no fue un cordero que se entregó sin resistencia al matadero del Bernabéu, sino que vendió cara su piel. Esta es la mejor noticia para los de Pablo Machín después de tocar fondo hace seis días ante Osasuna (2-4). Ahora, una vez recuperado el estilo y la compostura, ni el técnico debe dejar pasar las dos oportunidades que le ofrece el calendario (Betis y Leganés) si quiere seguir ni la plantilla se puede permitir el lujo de enterrar las opciones por la salvación sin llevarse un saco de puntos. Los milagros no siempre van a ocurrir en la casa del Espanyol, que no es Lourdes.

Los pipiolos. También era un milagro que el Espanyol saliese con algún punto del Bernabéu, aunque Zidane optara por alinear a sus pipiolos (Rodrygo y Vinicius). Sobre todo este último volvió loco a David López. El Espanyol mantuvo la compostura todo el partido, apenas se quebró y compitió hasta el pitido final. El central canterano, capitán este mediodía, debe aún recuperar su mejor versión después de superar por la vía rápida una compleja operación de cruzado. Calero fue el mejor de una zaga que achicó agua con la ayuda de Diego López, que sacó dos manos y dos piernas capitales.

El estilo. El Espanyol mantuvo ese orden y recuperó el estilo, la otra noticia positiva. Se percibieron aquellos síntomas que en los primeros partidos de Machín apuntaban un mejor Espanyol. La presión adelantada fue en muchas ocasiones efectivas, los laterales fueron profundos, Roca, Granero y Darder intentaron combinar y Calleri intentó fijar a los centrales, aunque esta pieza y la de Wu Lei son las que más chirriaron en la sinfonía perica. Que el chino haya sido el mejor en los dos últimos encuentros denota el paso atrás que dio el equipo. El horario del encuentro (20:00, en China) propició que sus compatriotas se engancharan al televisor para ver el estreno de Lei en el Bernabéu.

Agitación. No fue Lei Benzema, un seguro en ataque. Su gol lapidó al Espanyol, pero antes lo había hecho el colegiado con una controvertida y desacertada decisión: Vinicius debió ser expulsado por una entrada a David López en el 40. El árbitro se echó para atrás, cosas de los grandes. Nada le sonríe al Espanyol, aunque curiosamente sus jugadores más jóvenes fueron los más destacados: Víctor Gómez fue incisivo, Campuzano se movió con más criterio y Pol Lozano sirvió una asistencia al propio delantero que hubiera firmado Modric. Granero también cumplió (acabó ovacionado, como Diego López).

¿Inflexión? El 2-0 en el Bernabéu fue un resultado para aumentar la autoestima. Un mal menor ya consuela a un Espanyol que no puede dejar pasar más tiempo para salir del pozo. Con este estilo y la compostura de este mediodía, quizás a final de 2019 el futuro no se ve ya tan negro.