Islas Feroe, cuando el objetivo es no acabar último

Sería algo injusto exigirle grandes resultados a un archipiélago de 50.000 habitantes. En las Islas Feroe se asume con una naturalidad incluso festiva su diminuto papel en el mundo del fútbol, que consiste en esperar que, una vez cada muchos años, algún resultado enormemente sorprendente llame la atención del planeta entero y les sitúe en el mapa. Cuando eso sucede, como ocurrió con las dos victorias contra Grecia en la fase de clasificación de la Eurocopa 2016, el hito histórico se festeja como si se tratara de un campeonato del mundo. Cada nuevo partido ante una potencia se afronta como una nueva oportunidad. Con escasas esperanzas, pero con una ilusión casi infantil.

En realidad, aquel doble triunfo ante los helenos elevó tanto el listón que ahora corremos el riesgo de sentirnos decepcionados ante el regreso de los feroeses a las rachas de derrotas consecutivas. El seleccionador sigue siendo el mismo que logró aquella heroicidad: Lars Olsen, campeón de Europa con Dinamarca como jugador en 1992. Ocupa el cargo desde 2011, cuando relevó en el puesto al irlandés Brian Kerr, un técnico carismático que hizo debutar a muchos de los que hoy forman el equipo nacional y les transmitió una fe y una confianza en sus posibilidades que supusieron un punto de inflexión en la mentalidad competitiva feroesa. En cierto modo, Olsen vino a dar continuidad al trabajo fundacional de un nuevo ciclo iniciado por Kerr.

El objetivo de las Islas Feroe en este grupo de clasificación es no acabar último. En este sentido, el partido del próximo mes de octubre contra Malta en Tórshavn será fundamental, ya que los mediterráneos vencieron por 2-1 en la ida y los de Olsen estarán obligados a devolverles un resultado similar. España los va a recibir en un momento bajo: no han puntuado aún en lo que va de fase e incluso se han quedado muy lejos de competir en los últimos partidos. Suecia les liquidó el jueves en 45 minutos: todos los tantos del 0-4 final llegaron en la primera parte. En ese partido no disputó ni un solo minuto Klaemint Olsen, el autor del único gol feroés en el 1-4 ante el conjunto de Robert Moreno el pasado mes de junio y el máximo anotador del modesto campeonato local: ha logrado 24 dianas en 20 jornadas con el Runavík y lleva ocho más que el segundo. Podría regresar frente a España, pero le perjudica la competencia de Jóan Símun Edmundsson, sin duda el futbolista de más nivel de las Islas Feroe.

Edmundsson, delantero de Islas Feroe.

El perfil de estos dos jugadores ejemplifica la composición del combinado feroés, en el que conviven las figuras de una liga doméstica prácticamente amateur y aquellos que han logrado labrarse una carrera profesional en el extranjero, normalmente en segundas divisiones de países más fuertes o en campeonatos culturalmente cercanos como el islandés.