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Fórmula 1
1 1h58:33.667

S. Vettel

Ferrari

2 a 2.641

Charles Leclerc

Ferrari

3 a 3.821

M. Verstappen

Red_bull

12 a 35.974

C. Sainz Jr.

Mclaren

Liga Holandesa
FINALIZADO
Heerenveen Heerenveen HEE

1

Utrecht Utrecht UTR

1

FINALIZADO
FC Emmen FC Emmen EMM

3

Feyenoord Feyenoord FEY

3

FINALIZADO
ADO Den Haag ADO Den Haag ADO

0

AZ Alkmaar AZ Alkmaar AZ

1

FINALIZADO
PSV PSV PSV

1

Ajax Ajax AA

1

Djordjevic hace bien en no fiarse

El mítico Sasha Djordjevic, ahora técnico de Serbia, ya había avisado antes del España-Italia: “A mí no me podéis engañar”. De fondo sonaba la música de esas dudas generadas por la Selección en la primera fase, resuelta con pleno de victorias, en muchos momentos a trompicones. Sergio Scariolo no quería empezar el Mundial “al cien por cien”, ya lo había dicho, pero este viernes soltó el cordel a sus jugadores, que respondieron en un partido que se antojaba decisivo, porque no doblegar a los Gallinari, Belinelli, Datome y compañía condenaba a España a vencer a Serbia, la gran favorita en China, esa potencia que maneja Djordjevic, que tan bien conoce los entresijos españoles. Los equipos de Scariolo tienen fama de ir creciendo en los campeonatos. Y por mucho que la historia se repita, no terminamos de acostumbrarnos.

España empezó mal, horrenda, con numerosas pérdidas encadenadas que aprovechaban los cañoneros italianos. Con 5-15 en el marcador, Scariolo pidió tiempo muerto y todo cambió. Sergio Llull equilibró la contienda con una buena racha y demostró que la segunda fila iba a ser tan decisiva, o más, que los titulares. Juancho también tuvo su momento de inspiración, complementado con destellos de Rudy y Ribas, y con la seriedad de Claver arriba y abajo… Ricky Rubio estaba más acelerado de lo normal. Y Marc Gasol, directamente, no estaba. El pívot sólo metió una canasta, aunque, eso sí, decisiva y tranquilizadora: 62-56 a falta de un minuto. La España de esta segunda fase tuvo sus altibajos, pero supo reponerse, fue competitiva, intensa en defensa. Ya está en cuartos. Y Sasha hace bien en no fiarse.