Penitentes y nazarenos blancos
La estación de penitencia blanca comenzó esta semana en Mestalla. El capataz Zidane había dirigido dos procesiones en el estadio Santiago Bernabéu...

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La estación de penitencia blanca comenzó esta semana en Mestalla. El capataz Zidane había dirigido dos procesiones en el estadio Santiago Bernabéu, donde ya se vieron las dificultades, pero a la primera que tocó levantar el paso en territorio hostil y ante un rival serio se ha visto que el equipo no está para la menor chicotá. El Real Madrid quiso tener la pelota para dominar al Valencia y lo consiguió, pero, sin vértigo y filo arriba, apenas fue capaz de crear peligro de gol. Y sin gol se sufre mucho, todo se hace más cuesta arriba y salen todas las carencias a flor de piel. El que está mal físicamente, Marcelo; el que está con la cabeza en otro sitio, Modric; el que está aburrido, Casemiro; el que se cree que no tiene culpa de nada, Bale; el que ha perdido toda la confianza, Asensio… y así podríamos seguir enumerando jugadores que no tienen el ánimo para competir por nada, porque, cuando has ganado todo lo que has ganado en los últimos tiempos, pelear simplemente por la dignidad cuesta mucho. Zizou insiste en sobarles el lomo por el respeto que se ganaron y a la vez deja caer que los cambios son inevitables y que en el próximo mes de junio tomará las decisiones que tiene que tomar.
Habrá que ver hasta dónde mete el bisturí, lo que estará muy condicionado por los que puedan llegar. Y lo básico: quién viene para hacer goles. Mientras tanto, a seguir la penitencia de la Liga, de la que aún quedan ocho estaciones.





