Ramos es el jefe y Koke es su delfín
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El vacío que deja Xavi no es comparable en la Selección al que antes ha dejado ningún otro. Xabi Alonso y Villa también han sido importantes en La Roja. El uno por su juego y el otro por sus goles. Pero la influencia en el juego que tenía el catalán era incomparable. “Yo no estoy para ganar Balones de Oro, estoy para fabricarlos”, dijo un día con la misma humildad que certeza. Y ahora el reto de Del Bosque es encontrar a un futbolista que pueda hacer lo que hacía Xavi, o al que crea capaz de hacerlo algún día. Para empezar, y aunque parezca de cajón, a uno que tire los saques de esquina. Porque hasta de algo que puede parecer tan simple como lanzar un córner se ha quedado huérfana España. De eso, de iniciar las jugadas, de poner el balón en el sitio preciso en las faltas laterales o de darle pausa, o lo contrario, a un partido. Amén de ser la prolongación del técnico sobre el campo o de decidir, como por ejemplo en el Mundial de Sudáfrica, replicar una jugada de estrategia del Barça que acabó con el glorioso gol de Puyol.
Pues para muchas de esas labores el elegido es Koke. El rojiblanco va a tener peso en el juego de España. El lo ha asumido desde el principio, como demuestra que haya escogido el número de Xavi, el ‘8’, como suyo en la Selección. Poco a poco irá tomando también jerarquía, porque la que se tiene en el campo se proyecta luego en el vestuario. Aunque para esta segunda etapa aún tendrá que aprender y esperar. El jefe es Sergio Ramos (como vamos a comprobar en los libres directos, en las faltas que en el Madrid tira Cristiano) y en él deberá fijarse para subir en el escalafón. ¿Y qué ofrece Ramos? Los valores que ahora necesita España: compromiso, coraje, fuerza y capacidad para contagiar al resto de su espíritu indomable. Buena mezcla la del fútbol de Koke y la raza de Ramos, la mezcla entre el tiqui-taca y la energía. Las dos cosas que necesita España para ser lo que fue.




