Cartas a Charles Miller

Una cosa ha quedado clara: no habrá Maracanazo

Santi Giménez
Subdirector de AS
Nació en Barcelona en 1968. Estudió Ciencias de la Información y Filosofía. En 1988 entró a trabajar en la revista Barcelona Olímpica, en 1990 en el diario Las Noticias. Tras cerrar ambos medios se incorporó al Diario de Barcelona en 1990, que no cerró hasta 1994. En 1994 entró en SPORT. Se incorporó al Diario AS en 2010, donde es Subdirector.
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Apreciado Charles Miller, ya ha quedado claro que uno de los temores de los brasileños ante la celebración de la Copa está descartado: no habrá Maracanazo. Primero porque Uruguay se ha despedido del Mundial y segundo, y más importante, porque el Brasil actual no es digno de ser recordado en la derrota como el de Juvenal, Danilio, Bigode, Friança, Chico y, especialmente, Zizinho y Ademir.

La trascendencia del Maracanazo original se fundamentó en la calidad del equipo que perdió. La gesta de Uruguay fue mayúscula porque tumbó a un equipo que bordaba el fútbol y que se presentó a la cita después de marcarle siete a Suecia y seis a España. Un empate les valía. Y perdieron ante Uruguay que venía de empatar a dos con España. El equipo de Flávio Costa tenía una grandeza que no posee el de Scolari. Si cae eliminado se podrá hablar de sorpresa, incluso de justicia, pero dejen el Maracanazo en paz.

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El trauma de la derrota del 50 fue tal para una generación que el periodista Joao Luiz de Alburquerque realizó una película sobre el partido fatídico en la que, a base de montar escenas de otros encuentros, Brasil acaba ganando la Copa. En su película Ghiggia dispara al palo, Zizinho marca el gol decisivo (era un tanto ante Yugoslavia) y acaba con los uruguayos llorando en las calles (son imágenes del funeral de Eva Perón) y con los brasileños celebrándolo (imágenes del Carnaval). Si Joao Luiz tuviera que rehacer el metraje de esta Copa no le bastaría con cambiar el final, debería empezar desde el partido inaugural.

*Charles Miller desembarcó 1894 en el puerto de Santos con dos balones de reglamento. Se le considera el introductor del fútbol en Brasil.

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