En el mar 30 y España en la montaña...
Noticias relacionadas
España lo ha hecho casi todo mal, y así nos ha ido. Ahora, a toro pasado, ha quedado demostrado que el momento de hacer la revolución era antes y no después. A Brasil han venido jugadores que llevaban meses sin jugar, como Jordi Alba o Piqué. La forma física de otros, como Busquets o Xabi Alonso también ha dejado mucho que desear. A toro pasado, todo se ve claro. Tampoco es que haya habido suerte, sobre todo con las lesiones de Thiago y Navas. En la lista podemos echar en falta a gente como Carvajal, Llorente o Negredo. Pero siempre a toro pasado. Dicho lo cual, también hay que entrar en los detalles. Cuando España se concentró en Curitiba, a mil metros de altitud y con una temperatura para entrenarse de doce grados, todos nos preguntamos la razón. De las 32 selecciones que compiten en el Mundial, treinta habían elegido trabajar al nivel del mar, y sólo dos, España y Ecuador, decidieron lo contrario. Muy raro en el caso de España, dado que jugó sus dos primeros partidos en Salvador de Bahía y en Río de Janeiro, en unas condiciones de calor y humedad antagónicas a las de Curitiba.
Puede que si hubiéramos hecho lo que los otros treinta países nos hubiera ido mejor. El caso es que ha habido un fallo múltiple en La Roja, que se desplomó físicamente ante Holanda y que tampoco pudo resistir el ritmo de Chile. Además de esa inferioridad física manifiesta, de las lesiones, de las presencias sospechosas y de las ausencias dolorosas, también hemos sido eliminados porque ningún jugador ha estado a su nivel. Desde Casillas hasta Diego Costa, no se salva ni el Tato.




