MotoGP descuida detalles esenciales
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Los riesgos son inherentes a las competiciones del motor y los pilotos los asumen. Sin embargo, los evitables deben serlo y por eso se dedican tantos esfuerzos, recursos y tecnología a mejorar la seguridad en las carreras, desde la que atañe a los vehículos a la que se refiere a los circuitos (por cierto, lamentable el estado del asfalto de Indianápolis), pasando por las equipaciones o las asistencias médicas. Por eso me resulta increíble seguir encontrando situaciones como la que se produjo el pasado viernes tras la caída de Héctor Barberá en Indy, cuando el valenciano fue levantado como un saco de patatas, sin un procedimiento correcto de evacuación y con el grave peligro que todo ello supuso a causa de, como después se conoció, su lesión vertebral.
Y no ha sido la primera vez en el Mundial que la precipitación de los comisarios de pista lleva a tal situación, algo a lo que los organizadores deberían prestar más atención. La formación de las asistencias es básica y sobre todo es importante que entiendan que la prioridad debe ser siempre la seguridad del piloto caído y también de los que continúan rodando. A veces resulta comprometido encontrar el compromiso entre uno y otros, pero sólo con un protocolo claro de actuación se minimizarán los riesgos en lo posible. Por fortuna, la caída de Barberá parece que ha quedado en un gran susto, pero si los daños en sus vértebras hubieran sido mayores, la actuación del personal de Indianápolis pudo haber provocado una tragedia. Al menos creo que es necesaria una reflexión al respecto...




