Los pañuelos y la sorpresa de Serra

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Lorenzo Serra Ferrer se marchó de Mestalla un tanto alucinado. De hecho le dijo a varios de los directivos del Valencia algo así como "vaya plaza más complicada que es ésta". No le falta razón, como tampoco a los aficionados en sus protestas a la conclusión del partido. Lo llamativo no deja de ser que el público se cebara con los suyos, como pasó, cuando incluso el marcador reflejaba todavía un 2-0. En verdad uno no sabe si lo hicieron porque se veían venir lo que pasó o su reacción provocó el canguelo posterior. Tanto monta, monta tanto. Porque al igual que pueden parecer excesivos los silbidos por un pase mal dado, también lo es que un futbolista que milita en un Valencia caiga en depresión al mínimo revés.
Lo que también llama la atención es hacia quién, mejor dicho, hacia dónde fueron dirigidos los pañuelos: hacia el palco. No es que la afición pidiera la cabeza del presidente. No. Eso sucedió en su día con Paco Roig y punto. Pero tampoco es que culpen de todos los males a Unai Emery. Está claro que el vasco cada vez cae menos en gracia, pero tampoco tan mal como Cúper, Quique o Koeman, a los que apuntaban con nombre y apellido. Los pañuelos se dirigen hacia la toma de decisiones, que esta sean cada vez más deportivas, de proyecto, y no sólo financieras.



