Marcelino dijo no a lo que Unai, sí

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Pudo en su día y no quiso Marcelino asumir el reto que hace ahora cuatro campañas sí aceptó Unai Emery. En un hotel de Madrid dijo "no" al Valencia cuando su fichaje estaba hecho. Le cambiaron las reglas del juego y frenó en seco su desembarco. Lo hizo al enterarse que salvo milagro no contaría con Villa ni Silva ni con muchos otros (aunque las ventas no llegaron hasta dos veranos después). Quizás ahí radique parte del éxito de Emery, quien desde el primer día asumió cuál era el Valencia con el que antes o después iba a tener que lidiar.
Han pasado cuatro años y es ahora cuando a Marcelino le ha llegado la hora de dirigir a un equipo como el Sevilla, un club que con más o menos nombres en plantilla está obligado a pelear por estar en la pomada. Dicho de otra manera, una entidad con exigencia Champions. Tal asignatura ha sido aprobada en los últimos dos años por Emery en Liga con nota. Por ello estuvo presente en la terna que manejaba el Sevilla (aunque no como el mejor colocado) en las semanas en las que Manuel Llorente no terminaba de deshojar la margarita sobre su continuidad en el banquillo che. Pero Unai se ganó un cuarto año y su Valencia da que hablar.



