Adil Rami aprecia lo que tiene

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Hace cinco años Adil Rami veía la vida con ojos de limpiador de grafitis y aprendiz de mecánico. Jugaba por campos perdidos del fútbol amateur francés y para ligar con una chica tenía al menos que presentarse. Ahora gana en un año más de lo que le darían en su vida por dejar como una patena las fachadas de todo Nueva York, juega al fútbol en la Champions y va por la calle saludando a desconocidos que le hablan como si fuera de sus familia.
Por tal pasado cercano y su carácter afable, Rami aprecia lo que la vida le ha dado. En tres telediarios se ha echo el (Guardiola dixit) amo de la zaga como ningún otro en años y se ve en él una proyección a lo Guaje, Silva o Mata. Preguntaré por curiosidad cuántos ojeadores de la Premier pasan este año por Mestalla y sobre todo una vez el Valencia juegue contra el Chelsea. ¿25 kilos de cláusula? No está nada mal, pero si se le sube un poquito, mejor.



