García, ese descubridor de talentos

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En alguna ocasión les contamos que cuando Alfonso García aterrizó en la presidencia del Almería, empezó apostando por estrellas en el crepúsculo de su carrera o por fichar entrenadores de otros equipos pagando traspaso. Fueron los casos de Miguel Ángel Benítez, Galca o del entrenador Luis Ángel Duque. Aquellos principios, aparentemente errados, no fueron negativos. Ayudaron a este valiente y emprendedor empresario murciano a saber crear un equipo que fuera siempre de menos a más, fiándose de Antonio Fernández (no confundir con el director deportivo del Málaga) como ojeador de lujo. Después fichó a Alberto Benito como director deportivo, experto en fútbol internacional. El Almería pasó a ser un equipo descubridor de talentos.
Bruno y Mané fueron primeras piedras de toda una épica declaración de intenciones; y en Primera, hermosas apuestas por promesas como Michel y Guilherme (hoy cedido en el Valladolid). Pero el verdadero salto vino cuando llegaron maravillosos desconocidos como Crusat (la Hormiga Atómica'), Diego Alves (parapenaltis) o Piatti (el Duende). Piatti deslumbró contra el Sevilla con dos extraordinarios goles y el meta brasileño detuvo su noveno penalti desde que está en España. Diamantes que ahora todo el mundo quiere. El Almería no desea que se vayan porque son muy importantes para que esta ciudad siga siendo de Primera. Pero que nadie se lleve a engaño: el Almería será ni más ni menos que lo que quieran los almerienses. Es lo que hay.



