Una sirena cargada de argumentos

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Porque no es una chica, sino una sirena (pasa un tercio del día en el agua); porque es la pionera de un deporte minoritario, pero que cada vez lo es menos (gracias, en parte, a ella); porque, a sus 32 años, reina en un mundo de jóvenes princesas; porque ha sabido ganarse el respeto de los jueces y ha guiado al equipo español del anonimato al segundo escalón del podio mundial; porque nunca pierde esa sonrisa dulce que eterniza su rostro en pancartas, anuncios y revistas; porque es la deportista más laureada de siempre; porque este agosto fue partícipe del primer oro en la historia de la sincronizada española en un Mundial...
Porque ha sido candidata al Premio Príncipe de Asturias; porque es capaz de diseñar los bañadores del equipo español; porque logró arrancarle seis dieces al jurado en una exhibición en Valladolid; porque es la heroína de muchas niñas; porque si no fuese por ella no conoceríamos su otra profesión, la gemología; porque todavía le quedan muchos éxitos y medallas que colgarse al cuello y porque ella, Gemma Mengual, simboliza la deportista perfecta. Por todo eso, Gemma merece un Premio AS: está cargada de argumentos.



