Schmidt lo saltó dos años antes
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El discóbolo Wolfgang Schmidt saltó el Muro de Berlín dos años antes de que sus piedras se derritieran, pero ganar la libertad le costó la cárcel. Era berlinés y batió el récord mundial en 1978, pero en 1981 se descubrió que tenía un plan para fugarse a occidente y en 1982 fue condenado a año y medio de cárcel. "A pan y agua", diría más tarde el sueco Ricky Bruch, también lanzador de disco. Cuando salió de presidio, a Schmidt se le condenó a ejercer de entrenador, sin libertad de movimientos.
Wolfgang, neutralizado como atleta, seguía criticando a la RDA. Se convirtió en una piedra en el zapato de un país que agonizaba, así que se le permitió saltar el Muro. En Alemania Occidental le recibieron con los brazos abiertos. Volvió a lanzar, cinco años después, y fue bronce en los Europeos de 1990. Venció allí Jürgen Schult, de la RDA, que aún hoy es plusmarquista del mundo. Y en el podio se negó a estrechar la mano de Schmidt. Pero el viento de la historia soplaba a favor de Wolfgang.




