Y al final apareció el mejor Kaká
Apareció el mejor Kaká y dirigió a Brasil en la remontada de una final que también destapó muchos de los problemas brasileños. Un Kaká como el de anoche esconde bastante las carencias de Brasil en el inicio de las jugadas y deja claro quién es el futbolista que tiene que tirar del equipo. Por momentos fue un jugador deslumbrante, el mejor del partido de largo, y quizá fue su actuación más brillante en toda la temporada. Se ofreció siempre, tiró del equipo y nos regaló varias de sus jugadas más caracterísiticas. Sobre todo cuando recibe de espaldas, se gira y sale como una centella hacia el área rival. Participó en dos de los goles y marcó uno fantasma que no se concedió.
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Por lo demás, el torneo dejó el desastre de Italia, España muy por debajo de lo esperado y Suráfrica y Estados Unidos como dos de los triunfadores. Ganó Brasil, por supuesto, pero los surafricanos vuelven a creer en su equipo tras un par de años de atravesar el desierto. Rozaron la final tras su gran partido ante Brasil y tuvieron contra las cuerdas a España anoche. Y nunca fueron un equipo conservador, más bien lo contrario. Estados Unidos tumbó a España y casi a Brasil en la final, con un buen despliegue defensivo y contragolpes como la maravilla que armaron Davies y Donovan en el segundo gol de la final.
Es evidente que muchos equipos llegaron con la gasolina justa, sin la motivación extra de un Mundial y eso se notó. Pero el torneo deja sus lecturas. Brasil sigue sin juego creativo por el medio y Del Bosque no quiere calcar el estilo de la España casi perfecta de Luis. Y, por supuesto, Italia y su batacazo. Es normal que Brasil, Estados Unidos y Suráfrica festejen porque dentro de un año el resto de los grandes no van a perdonar.




