El perico se asombra; quejas culés
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Nadie contaba con los tres puntos y menos con la alegría. Acostumbrados a vivir con un complejo de inferioridad, muchos españolistas abrieron el cava guardado desde no se sabe cuándo y acabaron por reventar los petardos guardados para el último bofetón que recibió la institución en mayo de 2007, cuando Juande y sus hombres del Sevilla les arrebataron la final de la UEFA desde el punto de penalti. Otra vez, como en Leverkusen. Metidos de pleno en los acabados de lo que debe ser su nueva casa, los hinchas blanquiazules menores de 27 años tuvieron una sensación especial; ganar al Barça a domicilio, jugando como hacía tiempo y escuchando como los vecinos culés ¡¡¡se quejaban del árbitro!!!
Sería un garrafal error pensar que ya está todo hecho y que con los tres de ayer, la salvación es una realidad. Aún queda un larguísimo camino para que acuda el Liverpool a inaugurar Cornellà-El Prat, "el mejor estadio de Segunda" para el guasón hincha azulgrana, encerrado en casa con la parienta desde anoche y sin intención de salir. Pero la clasificación de la página 3 de este ejemplar no engaña y el Espanyol, pese a haber jugado un partido más, sigue metido en el pozo, ese infierno del que trata de huir como sea. Cogen aire en el Olímpic, se llena de esperanza su alma y espera que todo cambie por su bien y la de su hinchada.




