Un minuto de lucidez y poco más

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Cualquiera que viera la primera hora del partido que ayer disputó Osasuna en Málaga, pensaría que lo visto el domingo pasado en el Reyno de Navarra fue un espejismo. Y es que en tierras malacitanas, el cuadro rojillo volvió a dar una imagen de equipo deslavazado, sin ideas, que perdía numerosos balones en el centro del campo y al que le costaba horrores llegar a la portería rival. Un penalti en contra y el segundo gol que llegaba pocos minutos después ponía las cosas peor todavía. Parecía claro que el conjunto de Camacho tenía muy poco que hacer. Sin embargo, fue justo entonces cuando llegó la reacción de los navarros. En un minuto, gracias a un impecable cabezazo de Nekounam y otro tanto logrado por Miguel Flaño, establecían el empate en el marcador.
Para estas alturas, el encuentro se había vuelto completamente loco. Los rojillos fueron incapaces de defender el resultado. Osasuna sigue viviendo en una situación agónica. Y lo que es peor, da la sensación de que las cosas tendrían que mejorar muchísimo si quieren lograr el objetivo de la salvación. Queda mucho trabajo por hacer. Ayer, Osasuna únicamente tuvo a lo largo de los noventa minutos uno de lucidez.



