¿Hay ganas de crecer de verdad?
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Había jugadores que tenían ganas de ver el nuevo estadio. La mayoría se habían limitado a verlo desde la autopista, donde la estructura parece casi finiquitada y ahora sólo queda que se acabe de ornamentar por dentro. Muchos de ellos ya se ven jugando partidos importantes sobre la esponjosa hierba que próximamente se irá colocando. Tener a los hinchas tan cerca, alentándolos con toda la ilusión del mundo, será un plus extra para una plantilla que transmite un mensaje de confianza estos días en los que los hinchas están bastante molestos.
Más que triste, el pueblo está disgustado, enfadado, decepcionado, encabronado. Pónganle el adjetivo que ustedes deseen. Muchos sufren al imaginarse un final de temporada como el de años atrás, cuando Murcia y Real Sociedad llegaron al Olímpic primadísimos. Sólo un arranque de genio y un sobreesfuerzo hizo posible que la aparición de la Virgen sirviera para algo. Pero, ¿y si la Divinidad, la flor, la suerte que acompaña al club desaparece? ¡Ay! Afortunadamente, el equipo tiene mucho recorrido por delante y sigue a tiempo de meterse en la senda buena. Pero hay que tener ganas de crecer y ahí la responsabilidad viene de los de arriba. Ellos deben inculcar ambión, hambre, ganas de ser grandes y no sólo felicitarse por salvarse quedando tres partidos para el final. Jugando con fuego, uno acostumbra a quemarse y en Montjuïc hace mucho tiempo que están preparando las brasas.




