El silencio hecho persona
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Del campo de entrenamiento a casa y de ahí, a Sant Adrià de vuelta. Eso sí, pasando por el Mercadona, pasenado con Toñi y jugando con sus dos perros. Javi Ruiz aparenta ser una persona tranquila, que tiene las cosas claras y que asume su rol con naturalidad. Nadie le frenará en sus intenciones y su único objetivo en la vida es pasarlo bien y dejar la sensación de ser una buena persona.
Bien aconsejado, Javi recibió dos mazazos consecutivos, cuando creyó que en la Copa podría tener la oportunidad de estar con sus compañeros en el banquillo. Siguió en silencio, aunque se vino arriba cuando los colegas de vestuario le dieron ánimos. No le sorprendieron, pero los agradeció. Fanático de los deportes, el andaluz trata de empaparse de todo lo que puede, eso sí, con su esposa, al lado. Víctima de tormentas tropicales en sus viajes de verano, sigue soñando con poder imaginarse un partido antes de jugarlo y luego no poder dormir por la tensión acumulada. Se siente portero, ama su profesión y agradece la oportunidad que se le presentó. Es el silencio hecho persona.




