Tormenta en San Sebastián
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No es una novedad. Cuando un equipo grande se ve abocado a jugar en Segunda División, la presión es extrema. El margen de error se reduce a lo mínimo y la exigencia de los aficionados se dispara. Con todo esto tiene que contar Juanma Lillo en la Real Sociedad (ya lo hizo la pasada temporada), pero si repasamos la lista de inconvenientes extra que se le están planteando, veremos que su trabajo no está siendo nada cómodo. Casi todos los días aparece algún rumor o información alusiva a problemas de Badiola con los opositores a su gestión o bien alguna dificultad propiciada por la Ley Concursal. Por si esto fuera poco, se lesionan Xabi Prieto y Elustondo, dos bajas muy importantes que coinciden en el tiempo con el desplome del equipo, que no ha ganado en los últimos cuatro partidos de Liga tras un inicio bastante esperanzador.
A todo ello se suma la contundente eliminación en la Copa del Rey y la presión de los seguidores de Anoeta, descontentos con algunos de los jugadores con más peso en la plantilla, como es el caso de Aranburu. La institución tiembla, los resultados deportivos se estancan y cunde el desánimo. Y el próximo rival es el correoso Girona, un recién ascendido que está mostrando unos dientes muy afilados. El panorama no es muy halagüeño para los donostiarras, pero superar situaciones así es lo que ha construido a los equipos grandes y la Real lo es. Bonito y exigente reto el que tienen ante sí los txuri-urdin.




