El Rayo vuelve a su hábitat
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Con el ascenso del Rayo a Segunda se acaban cuatro temporadas de pelea en Segunda B, un terreno minado del que es difícil escapar. No ha sido fácil la larga historia de los franjirrojos desde su fundación en 1924, y el último lustro es un ejemplo de los muchos bandazos que ha sufrido este club que ahora, con Pepe Mel y una buena plantilla, ha retornado al que ha sido su sitio más habitual. Pero no hay que olvidar que este equipo que busca su sitio en una ciudad bipolarizada entre madridistas y atléticos, también ha vivido momentos de gloria.
Se ganó el título de matagigantes en Primera a mediados de los setenta, ilusionó en la UEFA en 2001 cayendo en cuartos ante el Alavés (luego finalista ante el Liverpool) y abrió sus puertas a futbolistas y técnicos de primer nivel. Camacho, Juande Ramos, Manzano o Michel se han ganado galones en el banquillo de Vallecas y los nombres de Hugo Sánchez o Polster son dos buenos ejemplos del talento que ha pasado por esta barriada. Vallecas simboliza lo mejor de Madrid y vive con orgullo un retorno que el tiempo y la inversión que haga la familia Ruiz Mateos determinarán si es efímero o algo a largo plazo.




